Lucas 1 "María visita a Elisabet"
Sobre este episodio
El verdadero gozo del creyente nace de reconocer la fidelidad de Dios en el cumplimiento de sus promesas. Este gozo no depende de las circunstancias ni de lo que podamos recibir, sino de la certeza de que Dios gobierna soberanamente todas las cosas y cumple perfectamente su propósito eterno. La mayor manifestación de su fidelidad es Jesucristo, el Salvador prometido, en quien encontramos el perdón de nuestros pecados y la esperanza de vida eterna. Por tanto, nuestro gozo debe descansar en Cristo y en la gracia de Dios, confiando en que todas sus promesas se cumplirán conforme a su perfecta voluntad.