Jeremías 48 - Profecía sobre Moab
Sobre este episodio
El humanismo exalta al ser humano como el centro de todas las cosas, en abierta contradicción con la verdad bíblica que afirma que la gloria pertenece únicamente a Dios. Según la Escritura, el propósito del ser humano no es su propia exaltación, sino vivir para alabar, honrar y glorificar a su Creador. Aunque fuimos creados a imagen de Dios, nuestra dignidad no nos autoriza a usurpar Su lugar. El humanismo se manifiesta en el orgullo y la rebelión contra el Dios verdadero, promoviendo una autosuficiencia que desprecia la soberanía divina. Cuando el ser humano se exalta a sí mismo y se levanta contra el Señor, inevitablemente camina hacia la ruina, pues sólo en la dependencia de Dios hay vida, propósito y restauración.