Ezequiel 27 "Profecía contra Tiro 2 "
Sobre este episodio
Confiar en las riquezas de este mundo es una vanidad, porque son pasajeras, inestables y jamás nos pueden sostener delante de Dios. La prosperidad terrenal puede parecer firme e inquebrantable, pero en un instante se derrumba. La Escritura nos enseña que las riquezas no aseguran ni la vida ni la eternidad. Así, el confiar en los bienes materiales revela la idolatría del corazón humano, que busca seguridad en lo creado y no en el Creador. Solo en Cristo el hijo de Dios encuentra verdadera esperanza y seguridad, pues todo lo demás es como un barco que inevitablemente se hundirá en el juicio de Dios.