Mateo 11 "Venid a mí y descansad"
Sobre este episodio
Nuestro Señor Jesucristo es la única fuente de salvación, consuelo y descanso porque Dios ha determinado que toda bendición espiritual sea hallada únicamente en su Hijo. Debido a la caída, el ser humano está espiritualmente muerto, incapaz de salvarse a sí mismo por sus propios esfuerzos. Sin embargo, Dios, por pura gracia, envió a Cristo para cumplir perfectamente la justicia que nosotros no podíamos alcanzar y para llevar sobre sí el castigo que merecíamos por nuestros pecados. Por medio de su obra redentora, somos reconciliados con Dios, solo en Él encontramos perdón, seguridad y descanso. Acudir a Jesús revela tanto la necesidad total del pecador como la obra de gracia en nuestras vidas.