Mateo 18 "Parábola de la oveja perdida"
Sobre este episodio
La entrada y permanencia en el reino de los cielos dependen enteramente de la gracia soberana de Dios y no de los méritos humanos. Los verdaderos discípulos son aquellos que, habiendo sido regenerados por el Espíritu Santo, reconocen su completa dependencia de Dios con la humildad y sencillez de un niño. Cristo ama, preserva y busca a cada una de sus ovejas, demostrando que la salvación es obra suya desde el principio hasta el fin y que ninguno de los escogidos se perderá, pues todos son guardados por su gracia y providencia.