Mateo 17 "Jesús sana un muchacho lunático"
Sobre este episodio
La fe no es producida por la capacidad natural del ser humano, sino es un don de la gracia de Dios otorgado por medio de la obra del Espíritu Santo en el corazón del creyente. No es la magnitud de la fe lo que produce los resultados, sino la grandeza y el poder de Aquel en quien se deposita. Por eso, aun una fe pequeña, como un grano de mostaza, puede perseverar y dar fruto cuando está puesta en Cristo. La fe verdadera depende continuamente de la gracia divina, descansa en las promesas de Dios y produce obediencia, adoración y perseverancia.