Marcos 7 "Lo que contamina al hombre"
Sobre este episodio
El pecado no es un problema externo de conducta, sino una corrupción profunda del corazón humano. Debido a la caída, nuestros pensamientos, deseos, intenciones y afectos están afectados por el pecado, y ninguna práctica religiosa puede limpiar verdaderamente el corazón. Solamente la gracia de Dios puede transformar al pecador desde lo más profundo de su ser generando una verdadera santidad, la que no consiste en aparentar obediencia delante de los hombres, sino en una vida transformada por Dios que produce obediencia sincera, amor por su Palabra y dependencia de Cristo.