Marcos 9 "La transfiguración"
Sobre este episodio
Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, plenamente divino y digno de toda adoración, obediencia y confianza. Su gloria no depende del reconocimiento humano, sino que pertenece a su propia naturaleza divina y es confirmada por el Padre. Toda la revelación de Dios encuentra su cumplimiento en Cristo, quien está por encima de la Ley, los profetas y toda autoridad humana. La verdadera fe nos lleva a reconocer su supremacía, escuchar su Palabra y descansar en que tanto su sufrimiento como su exaltación formaban parte del plan soberano de Dios para la redención de su pueblo.