Marcos 9 "Jesús sana a un muchacho endemoniado"
Sobre este episodio
La fe no descansa en nuestras emociones, en la confianza en nosotros mismos ni en nuestra capacidad para producir resultados, sino en el poder y la misericordia de Dios. Debido a nuestra condición caída, nuestra fe puede ser débil, inconstante y mezclada con dudas, pero el Señor es quien sostiene, fortalece y lleva a sus hijos a depender cada vez más de Él. La fe genuina reconoce su propia insuficiencia y se aferra a Cristo, entendiendo que solamente Dios tiene el poder para obrar conforme a su perfecta voluntad.