Marcos 10 "El joven rico"
Sobre este episodio
La salvación es completamente obra de la gracia de Dios y no puede ser obtenida por méritos, buenas obras, posición social o riquezas. Debido a la caída, el ser humano confía naturalmente en sí mismo y en aquello que posee, pero nadie puede entrar al Reino por sus propias fuerzas. Solamente Dios puede transformar el corazón, conceder fe y llevar al pecador a depender completamente de Él. Por tanto, recibir el Reino significa abandonar toda confianza en nosotros mismos y descansar únicamente en la gracia soberana de Dios.