La peonza que gira al revés
Sobre este episodio
Una barquita que cabecea, se frena y cambia de sentido sin volver a tocarla. La peonza celta convierte una pequeña asimetría en una sorprendente lección de física. ¿Cómo puede esta barquita cambiar de sentido sin que nadie vuelva a tocarla? La haces girar sobre una mesa y parece una peonza. Pero prueba en el sentido que menos le gusta. Suele cabecear, perder velocidad y acabar girando al revés. Se llama peonza celta, aunque no hay magia ni un motor escondido. El secreto está en cómo encajan su base curva y el reparto de su masa. Están ligeramente desalineados. Esa pequeña diferencia hace que el giro y el balanceo se alimenten entre sí. Al girarla en el sentido no preferido, parte del giro se convierte en cabeceo. Y ese movimiento puede devolver parte de la energía como giro contrario. La mesa participa. Las fuerzas de contacto permiten ese cambio. No fabrica energía. Va perdiéndola hasta que se para. Lo que parecía una barquita rebelde resulta ser una lección de física. A veces, basta una pequeña simetría para darle la vuelta a todo.