A Moisés le brillaba el rostro después de hablar con Dios y ¿a mí?
Sobre este episodio
Dios permite que nos encontremos con Él y estos encuentros deben ser transformadores; en nuestra vida debe manifestarse la imagen de Dios e irnos transformando cada vez más a imagen de nuestro Señor Jesucristo, y esta relación con Dios debe traducirse en una mejor relación con mis hermanos, ser capaz de hablarle a Dios de las necesidades de los hombres y a los hombres de la misericordia de Dios.