La nube cubrió la Tienda del Encuentro, y la gloria del Señor la llenó
Sobre este episodio
Dios, llenó la Tienda del Encuentro con su Gloria, y ahora esta realidad de haber puesto morada entre los hombres se realiza plenamente en Cristo Jesús, al que nosotros podemos acceder, el que se nos revela como amigo, como maestro, como Señor y que como Lázaro, Marta y María podemos tener en nuestra casa; dispongámonos a acoger a nuestro Dios y seremos llamados hijos de Dios.