La persecución se convierte en misión
Sobre este episodio
La muerte de Esteban no fue el final de la Iglesia, sino un nuevo comienzo. Hoy, la Primera Lectura nos muestra una paradoja asombrosa: la persecución dispersa a los cristianos, pero lejos de apagar el Evangelio, lo siembra por todas partes . «Los que se habían dispersado iban de un lugar a otro anunciando la palabra». El lema semanal «Quédate con nosotros, Señor» se vuelve una oración para los momentos de dispersión: cuando todo parece desmoronarse, Él se queda y nos envía. Y el símbolo del pan partido nos recuerda que la Eucaristía nos une incluso cuando estamos lejos; no hay distancia que pueda separar el Cuerpo de Cristo.