1389 - Evangelios. La igualdad en el reino de Dios. Mt 20:16
Sobre este episodio
1389 – Mt 20:16 – La igualdad en el reino de Dios. Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. La enseñanza anterior sobre las recompensas terminó con una expresión difícil: “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.” (Mt 19:30). El Señor va a explicar esta expresión haciendo uso de una parábola de los enviados a trabajar en una viña a distintas horas del día. Todos los obreros enviados esperaban recibir más de lo que recibieron y no estuvieron satisfecho con el trato igualatorio que recibieron los que tuvieron menos tiempo trabajando. El Señor va a enseñar que en el reino de los cielos no se alcanzan privilegios por esfuerzo personales, sino que todo está bajo el control del soberano y justo Rey de reyes y Señor de señores. “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.“ (He 6:10). Los participantes en el reino imparcial. (Mt 19:30-20:7). “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros. Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupado? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.” Uno de los atributos de Dios es que es imparcial, no hace acepción de personas. “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.” (Stg 2:1). La imparcialidad de Dios es más significativa y maravillosa que respecto a la salvación. Sin importar cuáles sean las circunstancias de los hombres cuando llegan a Cristo, o cuán bien o mal podrían servirlo después de llegar a Él, recibirán la misma salvación gloriosa. Esa es la gran verdad que Jesús enseña acá en Mateo 19:30-20:16. EL Señor establece que el tema de la parábola es el reino de los cielos, con el que ha estado tratando desde que el joven rico se le acercara. El Señor está dando un ejemplo del reino espiritual en que Dios reina soberanamente en justicia y piedad, y en particular un ejemplo de la base igual y justa sobre la cual se entra mediante la gracia divina. La propiedad del padre de familia incluía una gran viña, para la cual necesitaba contratar obreros. Contrató obreros al inicio del día, a otros obreros a la hora tercera (9am), y otros a la hora undécima (11am). El dueño salió otra vez y contrató más obreros cerca de las horas sexta (12m) y novena (3pm). Casi al final del día, a las 5pm, volvió a contratar a los últimos obreros. El reino imparcial es objetado (Mt 20:8-12). ”Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.” Los obreros que fueron contratado a las primeras horas esperaban que se les pagase más de lo acordado que era un denario. Al no recibir lo esperado, “murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.” Todos recibieron el mismo pago acordado. La reacción normal y muy humana que tuvieron fue: “¡Eso no es justo!