1403 - Evangelios. De quién es hijo el Cristo. Mt 22: 41-42
Sobre este episodio
1403 – Mt 22:41-42 – De quién es hijo el Cristo. Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. La pregunta más importante de todas es: “¿Quién es Jesucristo?”. Desde el tiempo de Jesús a los seres humanos no le han faltado ideas y opiniones en cuanto a la respuesta. En el tiempo de Jesús los fariseos lo acusaron de echar “fuera los demonios… por Beelzebú, príncipe de los demonios” (Mt 12:24). En los tiempos modernos algunos filósofos, economistas, historiadores, poetas, militares elogian a Jesús, pero no reconocen la humanidad y divinidad de Jesús. Tampoco reconocen que Jesús es el salvador del mundo que “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lc 19:10). Napoleón aseguró: “Conozco a los hombres, y te diré que Jesucristo no era un hombre”. Durante la historia del cristianismo siempre han existido sus detractores y enemigos violentos entre los que niegan la humanidad y divinidad de Jesucristo. Igualmente, muchas religiones y sectas enseñan erróneamente que Jesús fue solo un profeta de Dios, o al menos un gran maestro religioso, pero que no fue el Salvador del mundo ni fue divino. Y usted qué responde cuando le preguntan: ¿Quién es Jesucristo? La Biblia afirma: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hch 4:11-12). La pregunta tajante (Mt 22:41- 42a). Los fariseos habían estado asediando a Jesús con preguntas, no solo en su última semana, sino durante todo su ministerio. Las preguntas de los enemigos de Jesús eran con intención de atraparle para condenarlo a muerte. Por Marcos sabemos que Jesús sigue en el templo (Mr 12:35). Ahora el relato cambia: “Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo?” La pregunta que Jesús formula a los fariseos cumple el propósito de hacer reflexionar a todos los presentes sobre el Mesías. Aunque Jesús había declarado su condición mesiánica y divina, ahora quería que los fariseos se centraran en lo que ya creían del Mesías, el Cristo, el Ungido prometido de Dios. Como la respuesta a ¿Qué pensáis del Cristo? Sería muy amplia, Jesús reduce la pregunta a: ¿De quién es hijo? Es decir, ¿de qué línea judía debía Él descender? La respuesta inadecuada (Mt 22:42b). Los fariseos inmediatamente: Le dijeron: De David. Los escribas habían enseñado por mucho tiempo que “el Cristo es hijo de David” (Mr 12:35), y que era cierta porque es la verdad revelada en las Escrituras. Se basa en la promesa triple de Dios a David, “será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. Conocido como el Pacto Davídico (2Sa 7:12-16). En el pacto que hizo Dios con David se promete el reino eterno sobre su descendencia como lo recuerda el salmista diciendo: “Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: Para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo.” (Sal 89: 3-4, 34-37). Los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amós y Miqueas hacen la misma referencia (Is 11:1; Jer 23:5-6; Ez 37:20; Am 9:11; Miq 5:2). Sin embargo, aunque era cierto que el Cristo sería el Hijo de David, dicha respuesta fue parcial e inadecuada.