El presidente que nunca firmó y el apoderado que decía ser "solo un cadete"
Sobre este episodio
Una sociedad sacó más de USD 5.900.000 del país disfrazando las operaciones como pagos de fletes de importación que nunca existieron. El presidente juraba no haber intervenido nunca. El apoderado decía ser un simple empleado que cumplía órdenes, sin beneficio propio. La Cámara los condenó a los dos, construyendo el concepto de codominio funcional: cada uno aportó una pieza indispensable del mismo mecanismo, aunque ninguno haya hecho "todo" el trabajo. En este episodio te cuento cómo se prueba la responsabilidad penal cuando el control está repartido entre dos personas, y por qué ni la ajenidad formal ni la subordinación alcanzan como defensa cuando el contexto probatorio dice otra cosa. 👉 Seguí a Gastón Miani en LinkedIn para más análisis de Derecho Penal Económico.