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Alan Draguilow (Change the Block · Prosegur Crypto) · 1.ª parte: en 2016 leyó un artículo y pidió a su familia que vendiera la casa — y «el producto no se compraba»

· 25 min

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Sobre este episodio

Primera parte del programa del lunes 30 de octubre de 2023, emitido en directo, hasta la pausa. Carlos Puig Sagi-Vela entrevista a Alan Draguilow, cofundador y consejero delegado de Change the Block, director de productos y operaciones de Prosegur Crypto y profesor del IE Business School. Trae dos cosas que casi nadie cuenta en antena: el fracaso comercial que les hizo cambiar de negocio, y qué es exactamente custodiar criptoactivos para clientes institucionales. Las cifras y las opiniones son suyas, no del programa, y nada de esto es una recomendación de inversión. DE QUÉ SE HABLÓ EL CRIPTOTEST, Y SE DEFINE SIN AMBIGÜEDAD. Criptofán, y entró por Ethereum: «me fascinó, me volvió loco». Su razón de fondo: «las criptomonedas dan a los usuarios una libertad que a día de hoy no tenemos, por lo menos en el mercado financiero tradicional». Pero marca distancia con los extremos y lo hace de frente: «creo que tiene que estar regulado; no soy criptoanarquista, al revés, creo que la regulación tiene que ir de la mano». EL DÍA EXACTO EN QUE ENTRÓ, Y LA ESCENA ES PARA GUARDARLA. Fue en 2016, haciendo un máster en Business Intelligence y Big Data, cuando leyó un artículo de Bernard Marr en Forbes sobre Vitalik Buterin. «Llamé a dos amigos y les dije que dejásemos todo lo que estábamos haciendo en nuestra vida, que el futuro era esto.» Con uno de ellos fundó Change the Block. Y lo siguiente: «fui a mi familia y les dije que vendieran la casa, que vendieran los coches, que hiciéramos todo y nos metiéramos en esto. No me hicieron tanto caso, pero me apoyaron un montón.» Lo que le fascinó fueron las organizaciones autónomas descentralizadas, y todo esto fue antes del hard fork de Ethereum, que vivió desde dentro. Él venía de Administración de Empresas, y ese modelo organizativo autónomo le parecía que iba a cambiarlo todo. Y EL DETALLE QUE YA ES UN PATRÓN EN ESTE ARCHIVO. También intentó comprar bitcoin en 2016 y no pudo: «fue una frustración terrible, lo recuerdo como una odisea». Lo hicieron por Kraken, transfirieron el dinero y pasaron dos o tres días sin saber si lo habían hecho bien. Es el tercer invitado del programa que cuenta la misma escena de aquellos años, y Carlos también la ha contado: la dificultad técnica de entonces apartó a gente que ya estaba convencida. MAXIMALISTA SÍ, PERO DE LA OTRA. «Yo no soy maximalista de bitcoin: soy maximalista de Ethereum», y confiesa que lo discute siempre con un compañero que «solo vive por bitcoin». Su argumento: bitcoin «fue el principio y sin lugar a dudas es una genialidad», pero Ethereum trae los contratos inteligentes y el dinero programable, «y eso es otra dimensión». Reconoce que bitcoin sigue siendo el primero, el de más adopción y el que funciona mejor como reserva de valor. CÓMO EMPEZÓ CHANGE THE BLOCK, Y LA PRIMERA IDEA NO SALIÓ. Querían montar una certificación en blockchain dentro de LinkedIn, porque la gente miente en su currículum. Al ir a construirla descubrieron el problema real: no encontraban programadores. Probaron con un intermediario en India «y el resultado fue terriblemente malo». De ahí salió la empresa: lo que faltaba en el mercado español era quien supiera ejecutar. Su objetivo era hacer contratos inteligentes fáciles de usar por cualquiera — lo llamaban «el WordPress de los smart contracts». Y AQUÍ LA FRASE QUE DA TÍTULO A LA FICHA, QUE ES LA MÁS HONESTA DEL PROGRAMA. Lo aplicaron al sector legal, con un despacho internacional y un grupo de abogadas y abogados especializados, ganaron premios… «y el problema que tuvimos fue que el producto no se compraba». Tenían el conocimiento dentro de la empresa y no tenían ventas. Así que, por consejo de un amigo, pasaron de producto a servicios: desarrollar para terceros. La misión que se pusieron: «democratizar blockchain, hacerlo asequible, fácil y accesible para todos». Y un año antes de este programa entró un amigo de toda la vida y añadieron otra pata, la de externalización de equipos de informática, aprovechando que en blockchain también hay que saber Angular, React o Node. Con eso pasaron de startups a clientes grandes. Su cadena preferida es Polygon, y lo justifican por lo práctico: compatibilidad con la máquina virtual de Ethereum y costes bajos. LA CRIPTOPEDIA: ¿QUÉ ES UN CONTRATO INTELIGENTE «DISRUPTIVO»? Primero la definición desnuda: «no deja de ser software que se ejecuta dentro de la blockchain». Y su matiz técnico, que es más fino de lo que parece: «el smart contract es inmutable porque es inmutable, pero se puede jugar para que sea mucho más programable». Es decir, no coger un estándar y usarlo tal cual, sino modificarlo para que sea realmente útil. Y sobre la usabilidad, tienen equipo de producto y diseño separado del de desarrollo, con una vara de medir que se entiende sola: «que mi abuela pudiera utilizar esa herramienta». Preguntado si podría, contesta que su abuelo «de hecho compra criptomonedas». LA MEJOR ANALOGÍA DEL PROGRAMA SOBRE LA BARRERA DE ENTRADA. «Tú sabes que hay Big Data detrás de Facebook, pero no tienes idea de cómo funciona: lo usas y punto.» O WhatsApp: «lo uso todos los días, pero si me preguntas cómo funciona realmente, no tengo ni idea». Su conclusión: con blockchain pasará lo mismo, «vamos a hacer uso de la tecnología sin tener por qué comprenderla». Y señala cuál es para él la barrera de verdad: los monederos y la identidad digital. SOBRE LOS REGULADORES, Y LES DA UN VOTO POSITIVO. «La regulación va por detrás de la tecnología, y pasa siempre.» Pero dice que sí están escuchando a los referentes del sector «para ver cómo encapsular esta tecnología sin trabarla, porque se han dado cuenta de que si ponen mucha regulación la gente no la va a utilizar». Y precisa de dónde le viene ese acceso: de Prosegur, no de Change the Block, porque allí se mueve y se custodia dinero y criptoactivos de clientes institucionales y «tienes que estar de la mano de los reguladores». PROSEGUR CRYPTO, QUE ES LA REVELACIÓN DE LA MEDIA HORA — CARLOS DICE QUE NO SABÍA NI QUE EXISTÍA. Se dedica a la custodia de criptoactivos para clientes institucionales bajo un modelo que llaman seguridad 360: la seguridad física de las instalaciones de Prosegur combinada con seguridad tecnológica mediante custodia en frío, con el sistema de custodia dentro de la propia infraestructura de la empresa. Y el detalle que importa, dicho por él con precisión: las claves las tiene Prosegur, no el cliente; los fondos están en la blockchain —«que eso es un matiz»— pero las claves están siempre allí y no se conectan a internet, «ni lo hacen para mover los fondos tampoco». Es exactamente el modelo contrario al de la autocustodia, y merece oírse junto a los programas que defienden lo opuesto. EL CRIPTOENIGMA Hay un concepto en la blockchain que se denomina trilema. ¿Sabes en qué consiste? Se resuelve al final del programa, pero solo si sois buenos y os quedáis con nosotros. ENLACES DEL INVITADO Change the Block: https://changetheblock.com (hoy la web se presenta como «Staffing IT y Desarrollo de Software», que es precisamente el giro que cuenta en esta entrevista) Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.

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