Rodolfo Andragnes (LABITCONF): tenía bitcoins.com antes de que existiera Bitcoin
Sobre este episodio
Cruzamos el Atlántico para hablar con el hombre que montó la conferencia de Bitcoin más antigua del mundo que sigue en pie. Rodolfo Andragnes es fundador y organizador de LABITCONF, la Conferencia Latinoamericana de Bitcoin, que arrancó en 2013 junto a Franco Amati y Diego Gutiérrez Zaldívar y que celebra su decimocuarta edición los días 30 y 31 de octubre en Buenos Aires. Es también cofundador de la ONG Bitcoin Argentina, que dirigió y después presidió, y está detrás de la Fundación Bitcoin Iberoamérica, de Espacio Bitcoin, de La Bitcoineta y de Blockchain4Humanity. Entra desde Buenos Aires, con un mate en la mano que Carlos le comenta en directo, y corrige la presentación en la primera frase: no es la conferencia más antigua de América Latina, es la más antigua del mundo. DE QUÉ SE HABLÓ LA HISTORIA QUE PARECE INVENTADA Y NO LO ES. En el año 2000 registró el dominio bitcoins.com para un proyecto propio de acumulación de puntos, cuando Bitcoin no existía. Durante años, cada vez que renovaba el dominio buscaba la palabra en internet y el resultado era siempre el mismo: cero. Y el detalle de época es delicioso: «no googleaba, porque no sé si había Google, pero le altavisteaba». Por qué con la ese final: porque en su proyecto «acumulabas bitcoins, dólares y euros». En 2011 apareció un comprador, Mt. Gox, en un momento que él sitúa con precisión: «entré en un momento donde el bitcoin venía de valer 32 a valer 10, entonces ya estaba, ya se terminó». Cobró la mitad en dólares y la mitad en bitcoins, y la frase que cierra la anécdota es la mejor: «algunos bitcoins vienen desde entonces». Lo volvería a vender, dice, al cien por cien. Y no tenía una cartera de dominios: tenía ese. Y LA PARTE QUE CASI NADIE CUENTA ES LA MEJOR, PORQUE ES UNA TEORÍA DEL DINERO ESCRITA EN 1997. El plan de negocio que le llevó a comprar ese dominio no iba de criptomonedas, iba de puntos de fidelidad, y su tesis era esta: «el concepto principal era que no importa tanto el valor que le pones atrás al punto, si una milla aérea equivale a 30 centavos, sino cuán útil era esa milla. Si solo la podés usar en el avión, que valga un dólar, bien. Pero si la pudieras usar en cualquier cosa, aunque valiera 30 centavos tendría mucho más valor, porque puedo usarla para comprar pan. Ya el concepto de que el valor no está en la unidad económica, sino en qué podés hacer con esas unidades». Alguien escribió eso once años antes de que existiera Bitcoin. Y SU HONESTIDAD CON ESA HISTORIA MERECE SUBRAYARSE. «Mi historia es rara por haber sido la primera persona en usar ese nombre, pero no porque yo pensé el nombre: no soy meritorio de lo que sucedió con Bitcoin.» Lo atribuye a la suerte, al destino o a Dios, y cuenta que Satoshi Nakamoto, según él, barajó dos palabras antes de quedarse con una. Y lo que le dejó aquello: «me desprendió a todo lo que he hecho después. Me he sentido como llamado. Uno puede decir simplemente gracias y se terminó, o puede decir bueno…». 2013, EL AÑO CERO EN AMÉRICA LATINA, CON LOS DOS ESCENARIOS QUE HABÍA QUE SORTEAR. El de fuera: Bitcoin visto como la herramienta del mercado negro a través de aquella plataforma clausurada cuyo fundador fue condenado a cadena perpetua e indultado años después. Y el de dentro: Bitcoin como una vía para esquivar el control de cambios, con la mecánica explicada paso a paso, incluida una precisión técnica que mucha gente no tiene clara: «no se mueven los bitcoins de país a país; simplemente los vendías en Argentina y obtenías el valor del mercado paralelo» en lugar del oficial. En ese contexto, dice, «tenía que salir alguien a dar un mensaje positivo sobre Bitcoin». LA PRIMERA CONFERENCIA, Y LA CIFRA QUE LA PONE EN PERSPECTIVA. Reunió 600 personas en 2013. «Hoy hacer una conferencia media es lograr tener 600 personas. Nosotros en 2013 tuvimos 600.» Vinieron los principales oradores del mundo, y la razón es un retrato de la época: «en el mundo había la creencia de que Argentina podía ser el país que más rápido adoptara Bitcoin, porque tenía todos los condimentos». Y la precisión que corrige el relato habitual: hubo cinco, seis o siete conferencias de Bitcoin antes de la suya, y todas desaparecieron, «sobre todo porque Bitcoin pasó a ser mala palabra» cuando el precio se derrumbó en 2014 y todo el mundo empezó a hablar de blockchain y de registros distribuidos, pero no de Bitcoin. Y AHORA EL ARGUMENTO MÁS CONTRAINTUITIVO DEL PROGRAMA, QUE DESMONTA UN CLICHÉ ENTERO, Y LO DICE UN ARGENTINO. «Es la mirada de afuera: bueno, como tiene la inflación. Y la realidad es que Bitcoin es muy difícil en todas partes. Porque aunque el argentino entiende perfectamente que el banco es un riesgo, y vive con esa realidad desde hace cuarenta o cincuenta años, ya tiene soluciones a eso. El argentino ya tiene su propio salvavidas: su salvavidas es el dólar, su salvavidas es el colchón, su salvavidas es no dejar el dinero en los bancos. No vivís sufriendo cuarenta años y nunca hiciste nada. Así como tiene en su ADN la creatividad financiera, también tiene en su ADN el dólar. Y entonces ahora hay que salir a defender que Bitcoin es mejor que el dólar. Y esa dificultad es tanta en Argentina como en Europa o en Estados Unidos. Con lo cual esta fantasía de que, como Argentina tiene una inflación del doscientos por ciento, entonces Bitcoin es la solución: no tanto, porque ya está el dólar.» LAS CUEVAS, Y UNA REFLEXIÓN SOBRE EL PODER DEL LENGUAJE QUE VALE PARA MUCHO MÁS QUE PARA ESTO. Carlos pregunta por las casas de cambio argentinas donde se compra sin presentar documentación, y él responde dos cosas. La primera, con un aviso expreso de que es una constatación y no una apología: que en España no es que no existan vías parecidas, es que no se conocen. Y la segunda es la buena, y la atribuye a Andreas Antonopoulos: «el lenguaje tiene poder. No es lo mismo decirle mercado negro que mercado celeste. Y luego le decimos dólar blue, no le decimos dólar negro: blue es mucho más suavecito. Palabra cueva: algo oscuro, algo siniestro. Y la verdad es que es una alternativa». Y la conclusión, que es la que importa: «el problema es autocreerme que soy un cuevero, o que soy un negro, por optar por esa opción, por la que defiende tu privacidad». LA BITCOINETA: SALIR A LA CARRETERA A EXPLICAR BITCOIN A QUIEN NO TE LO HA PEDIDO. La idea era ir por tierra en lugar de volar, para pasar por los pueblos: «si voy en ruta de mi ciudad a Rosario, paso por un montón de pueblos». Y lo que se aprende: «en cuanto te alejas de la ciudad, el mundo cambia completamente. La conciencia sobre Bitcoin es muchísima, pero en la ciudad: ahí no leen el diario principal, no escuchan la radio». Más el efecto que no esperaban: «llegando al pueblo era como, mirá, llegó esta camioneta sobre un tema. Entonces en la radio local te toman y te entrevistan». Y EL TRAMO MÁS HONESTO DEL PROGRAMA: ADMITE EL EVANGELISMO Y LUEGO ESTABLECE LA DIFERENCIA. «Hay algo que a un bitcoiner no le gusta, que es el concepto del evangelismo. Y la verdad es que a la larga sos medio un evangelista.» Reconoce incluso la cultura: «tenemos nuestras palabras, nuestros colores, el naranja; nuestros animales, el ave fénix; nuestras fechas, el 31 de octubre; nuestros festejos. Hay un acervo cultural. Es un culto, pero es el culto al análisis». Y entonces marca la línea: «lo que estás invitando es a ser reflexivo, a analizar, a preguntar, a debatir, a leer, a meterte en el código. Y ese es el no confíes, verifica: no hay un dios afuera. Verificá, probá, explorá». Carlos lo remata muy bien, diciendo que quien evangeliza una religión no pretende desarrollar el espíritu crítico, sino que le creas. Y él cierra: «la fe no funciona así. Tenés que tener fe en tu capacidad de análisis y en tus conclusiones». De su lista de propiedades de Bitcoin, la que más le gusta no es ninguna de las habituales: «inconfiscable, que casi es la que más me gusta a mí». POR QUÉ DEJÓ LA ONG QUE ÉL MISMO FUNDÓ, Y ES LA MEJOR LECCIÓN DE GOBERNANZA QUE HA PASADO POR ESTE PROGRAMA. En abril de 2025 salió de la comisión directiva, por primera vez desde 2013. La razón: «espero que no se eternice una persona en un puesto. Yo hago la conferencia, no la hago para ser el señor de la conferencia, ni fundé la ONG para ser Rodolfo el pibe de la ONG». Y lo prueba con dos hechos, no con una declaración. El primero: cuando la fundó no se puso de presidente, se puso de vicepresidente, «porque yo no me sentía la mejor persona para ser presidente». El segundo es geográfico: después de llenar con 600 personas en Argentina podría haber repetido allí con 700 y luego con 1.200, y en cambio se llevó la conferencia a Brasil, a México y a Colombia, «porque no por ser argentino la hago en Argentina, encima que yo no soy nacionalista: tiene más en común alguien del norte de Argentina con el sur de Bolivia que con el sur de Argentina». Y por qué dio la cara: «¿quién pone la cara? ¿Quién declara sus bitcoins? Si viene el Estado a preguntar: mirá, está acá, te lo declaré. Quiero ser un ejemplo positivo». Y POR QUÉ SE NIEGA A EMITIR SU CONFERENCIA EN DIRECTO, QUE ES UN ARGUMENTO DE NEGOCIO DEMOLEDOR. No es que no graben: graban y luego publican. «Pero la gracia de los eventos es la presencialidad. ¿Qué va a decir distinto un ponente en vivo que en línea? Lo distinto es que lo vas a tener para preguntarle. ¿Y para qué mirarías en vivo una conferencia? Estás ocho horas sentado ahí viéndolo. No lo hagas. No tiene ningún sentido.» Y la razón por la que otros sí lo hacen, dicha sin piedad: «¿sabés para qué se hace en vivo? Hay mucho ego en el tema de los eventos: mi evento fue de diez mil personas, tuve veinticinco mil oyentes en línea. Y vas y se lo dices al patrocinador. Pero ¿importa? ¿Importa cuántos vinieron a hacer networking?». Recuerda que la suya es sin ánimo de lucro y la organiza su fundación. EL LEMA DE ESTE AÑO ES HODL, Y NO SIGNIFICA LO QUE PARECE. Le pone cada año una palabra que funciona como concepto que atraviesa todo el programa, y antes fueron revolución, imparable o reinicio. «Cuando digo que es holístico es porque HODL no es por el tema de guardar, sino el por qué guardarías: por qué todavía hoy es importante tener bitcoins; por qué, si todo se va hacia la inteligencia artificial y hacia las monedas estables y todos están tokenizando, por qué no tenemos que hablar de Bitcoin; qué es lo que me lleva a dejarle bitcoins a mis hijos.» Y el cartel lo acompaña: más de 150 ponentes en cinco escenarios, con Saifedean Ammous, autor de El patrón Bitcoin, como cabeza de cartel, lo que Carlos ata con el lema: es el principal autor que ha escrito sobre la preferencia temporal, que en el fondo es guardar a largo plazo. El 31 de octubre hay fiesta de disfraces, y se llama HODLWIN. LA COMPUTACIÓN CUÁNTICA, Y ES LA MEJOR RESPUESTA QUE SE HA DADO EN ESTE PROGRAMA SOBRE ESO: SIN ALARMISMO Y SIN NEGACIONISMO Empieza por el método, no por la conclusión: «hay que tener un análisis crítico y científico. Y cuando vas al análisis crítico y científico, están los dos lados: el que piensa que sí y el que piensa que no». El riesgo, dice, es real: «técnicamente el riesgo existe, es latente, está ahí. Ahora, ¿cuándo se llega a eso? Y eso es futurología». Y la distinción que lo explica todo: «si me dijeras que uno más uno más dos más tres lleva al diez, hay certeza matemática de qué y cuándo. En cuántica no hay certeza matemática del cuándo, porque requiere saltos tecnológicos importantes. Y lo que se debate es cuándo se darán esos saltos. Hay científicos que dicen que nunca vamos a llegar y científicos que dicen que estamos muy cerca. ¿Quién tiene razón? No lo sé». Y por qué no sería apocalíptico, con una imagen que se queda: «está lleno de canarios». La idea es que un ataque así no cae de golpe sobre todo, porque afectaría primero a ciertos tipos de monedero, los que han expuesto su clave pública: «alguien movió bitcoins de tal billetera, y entonces: mirá, efectivamente, llegó el momento de hacer el cambio. No es que destruya todo: tendrá su alerta previa». Y la salida ya existe: «no tenés por qué esperar a eso. Migremos todos a cosas postcuánticas; de hecho, ya existe esa tecnología». Y el giro final, que es lo mejor de la media hora. Que un ataque así iría antes a por el sistema financiero tradicional que a por Bitcoin, «porque es donde más pueden ganar». Pero acto seguido pone el matiz que lo hace serio, y es el que casi nadie añade: «las instituciones tradicionales son centralizadas, por lo cual la decisión de migrar es instantánea. En Bitcoin hay que generar consenso: el cómo, el cuándo, cuál es la forma más eficiente. Una institución centralizada puede migrar y asumir el coste de que algo sea ineficiente, pero lo tiene que hacer mañana. Bitcoin es distinto». Y entonces llega la frase con la que se cierra el programa: «como bitcoiner, me da igual lo que le pase al sistema tradicional. Lo que me importa es lo que le pase a Bitcoin, que es el único salvavidas que tiene el ser humano ante la crisis que genera el control financiero. Entonces: mirá, se está quemando la casa, sí, pero se está quemando mi bote». EL CRIPTOTEST Pidió una variante, y la razón es buena: «diferencio muy bien Bitcoin de cripto por una necesidad de hacerlo», y la necesidad va en las dos direcciones: «si decís Bitcoin como un cripto, entonces Bitcoin hereda todo lo malo que sucede en el espacio cripto, o los criptos heredan todo lo positivo que tiene Bitcoin». Su criterio para separarlos es la escasez. Y no se define como maximalista: «me considero un objetivista, o sea, dispuesto a escuchar cualquier crítica, a analizarla, a ver si estoy equivocado, y vuelvo a encontrar en Bitcoin las respuestas positivas». Sobre las guerras internas del protocolo prefiere no ser el más vocal, con una excepción y una paráfrasis que da escalofrío: dice que si alguien propusiera tocar el límite de 21 millones ahí sí se pondría muy vocal, y justifica no desentenderse de los debates ajenos con la lógica del poema aquel: cuando fueron por otros no importaba, y después llegan por vos. EL CRIPTOENIGMA HODL, que es el lema de la conferencia de este año. Y la respuesta es mejor que la leyenda: no es un acrónimo. El 18 de diciembre de 2013, a las 10:03 de la mañana, un usuario del foro Bitcointalk abrió un hilo titulado I AM HODLING, con la errata en el título, y empezó el mensaje reconociendo que lo había escrito mal dos veces. Confesaba también que se había tomado unos whiskies mientras el precio se desplomaba. Y su razonamiento es lo que convirtió esa errata en la palabra más repetida del sector, porque es de una honestidad brutal: decía que él era un mal operador y que lo sabía, que quien vende en plena caída es o un mal operador o un novato ilusionado, y que quien está en medio simplemente aguanta. La frase hold on for dear life se inventó después, para darle sentido a un error de teclado que ya era famoso. ENLACES DEL INVITADO LABITCONF: labitconf.com. Sus juegos de acertijos, en games.rodo.es. Y una curiosidad que contó de pasada: durante la pandemia creó un juego llamado Seed Pirates, con doce acertijos que daban las doce palabras de una frase semilla, y quien las resolvía se llevaba los bitcoins que había dentro. ESTE PROGRAMA EN EL ARCHIVO DE CRYPTOCAPITAL El acertijo de hoy cierra un círculo de tres años y medio. HODL ya fue el criptoenigma de la emisión del 20 de febrero de 2023, y entonces se resolvió con la versión que circula por todas partes, hold on for dear life. Hoy se cuenta con la fecha, la hora y el foro. El programa se corrigió a sí mismo. Y su reflexión sobre el lenguaje, que una palabra como cueva convierte una opción legítima de privacidad en algo que suena sucio, es la formulación más afilada de una idea que recorre todo el archivo desde el primer programa, el 9 de enero de 2023, cuando otro invitado avisaba de que quien no tiene sus claves no tiene sus monedas. Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.