Ser "demasiado amable" no es amor, es miedo.
Sobre este episodio
Si sientes que das todo, te callas mucho y aun así el amor no llega como “debería”, aquí hay una pista incómoda: la amabilidad usada como estrategia puede convertirse en miedo con buena presentación. Nosotros nos metemos a fondo con el síndrome del chico bueno y la complacencia extrema: esa forma de relacionarte donde cedes siempre, evitas el conflicto, pides perdón por reflejo y terminas agotado, confundiendo sacrificio con conexión. Le ponemos nombre a la trampa de la máquina expendedora e...