Sentir nunca fue el problema
Sobre este episodio
En organizaciones y equipos se repite una idea que suena razonable, pero que genera más daño que claridad: que las emociones deben gestionarse. En este episodio planteo una postura clara y provocadora: las emociones no se gestionan. No se controlan, no se reprimen y no se optimizan. Las emociones se sienten, se reconocen y se comprenden. Lo que sí puede —y debe— gestionarse es el comportamiento que viene después. A lo largo de este episodio exploramos cómo la supresión emocional afecta el t...