Volkswagen y la doble voluntad
Sobre este episodio
Mayo de 2014. Tres ingenieros académicos de la Universidad de Virginia Occidental conducen dos coches diésel de Volkswagen y un BMW por una carretera real entre Los Ángeles y Seattle. Los Volkswagen, que en laboratorio cumplen con holgura, en carretera emiten hasta 26 veces el límite legal de óxidos de nitrógeno. Lo que los ingenieros no saben todavía es que acaban de pillar uno de los mayores fraudes industriales de la historia. Volkswagen llevaba seis años sabiéndolo. Cada uno de esos seis años, había decidido seguir. San Agustín de Hipona había diagnosticado el mecanismo en el año 397, en el libro VIII de las “Confesiones”. La voluntad humana es una sola, pero rara vez es total. Quiere y a la vez no quiere. Y mientras no es total, lo que la persona hace es, exactamente, postergar. “Mañana, mañana. ¿Por qué no hoy?” Esa frase tiene 1 600 años. Describe lo que hace cada trimestre cualquier consejo que sabe lo que tiene que arreglar y aplaza. El episodio cruza el caso Volkswagen —Dieselgate, 11 millones de vehículos afectados, 30 000 millones de dólares de coste, dimisión del director ejecutivo Martin Winterkorn— con el libro VIII agustiniano. Tres matices incómodos. La verdad casi nunca llega por la puerta principal. Nadie firmó la trampa, pero las consecuencias eran las que todos querían. Y las empresas, hablando con propiedad, no se convierten: solo cambian de eslogan. Edición recomendada: San Agustín, “Confesiones”. Alianza Editorial, El libro de bolsillo, Clásicos de Grecia y Roma. Edición accesible, en cualquier librería. Todo está escrito · La carta — desarrollo amplio en Substack.