El Corte Inglés y el reparto del reino
Sobre este episodio
14 de septiembre de 2014. Muere Isidoro Álvarez Álvarez tras 29 años al frente de El Corte Inglés. La sucesión más cuidadosamente planificada del comercio español deja, sin embargo, dos sucesores. Y eso, exactamente eso, es el problema. La pugna entre el sobrino designado para gestionar y las hijas adoptivas designadas como herederas patrimoniales se convertirá, en los doce años siguientes, en cuatro consejeros delegados, dos demandas judiciales, una inspección fiscal y una cesión de presidencia entre hermanas anunciada en noviembre de 2025. Hace cuatro siglos y medio, William Shakespeare ya había escrito el manual del error. “El rey Lear”, escrita entre 1603 y 1605, es la tragedia del patriarca que reparte el reino y pretende seguir mandando. Lear divide Bretaña entre dos hijas que recitan halagos, deshereda a la tercera por sincera, y la obra entera —cuatro horas de tragedia— es la consecuencia de un solo gesto del primer acto. Cuando intenta deshacerlo, descubre lo que tantos fundadores empresariales descubren después de muertos: los repartos hechos en condiciones imposibles de revisión no se revisan. Solo se padecen. El episodio cruza el caso con el primer acto del Lear. Tres matices incómodos: la culpa estructural no es de los herederos, es del patriarca; El Corte Inglés, paradójicamente, sigue funcionando, lo que obliga a una pregunta sin respuesta limpia; y la Cordelia del caso —la hija sincera— no es ningún miembro de la familia, sino la propia empresa pidiendo gobierno corporativo. Edición recomendada: William Shakespeare, “El rey Lear”. Espasa, traducción de Ángel-Luis Pujante. La traducción de referencia contemporánea, accesible en bolsillo Austral. Todo está escrito · La carta — desarrollo amplio en Substack.