LA SANGRE DE LA CAÑA O LOS DULCES ESCONDIDOS
Sobre este episodio
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Dicen que la caña es dulce. Y mienten. La caña no es dulce, dulce es su sangre. Quemada en los campos sin horizonte. Transportada a lomo de mula entre las montañas. Sus venas abiertas entre las piedras del trapiche. Y el guarapo corre, como si hubiera aprendido a sangrar miel. Toda la dulcería tradicional del Ecuador nace de esa sangre. Las colaciones, las melcochas, las cocadas, la caca de perro, las habas de dulce... Antes de ser dulces, fueron sangre de caña. Nace de historias de rebeldía, creció entre nombres despectivos y terminó convertida en comida de resistencia. Gustada por todos, pero oculta, como si fuera una pequeña vergüenza familiar. Hoy en EL GUSTO ES MÍO, LA SANGRE DE LA CAÑA O LOS DULCES ESCONDIDOS.