LA ERA DE LA HIPERDISTRACCIÓN
Sobre este episodio
LA ERA DE LA HIPERDISTRACCIÓN La era digital presenta aspectos positivos y otros más preocupantes. Toda la información parece estar a nuestro alcance. A través de múltiples dispositivos a cualquier hora del día. Y desde cualquier lugar. De herramienta de información masiva puede convertirse en un arma de distracción masiva. Según los expertos, nos cuenta más concentrarnos. Nuestra atención se ha vuelto micro. Y nuestra mente dispersa. El precio a pagar es que vamos de oca en oca predispuestos a abandonar el barco a las primeras de cambio. Algunos hablan del efecto Google. Los motores de búsqueda ya no nos obligan a recordar las cosas. Porque podemos acceder fácilmente a la información. Tememos perdernos algo. El miedo social a ser excluidos. A saber que nuestros compañeros hacen algo que nosotros no. Los teléfonos inteligentes dan la sensación de que tu vida sea menos interesante que la de tus conocidos. Tres de cada diez lo perciben así. Y no disfrutan de lo que están haciendo. Porque saben que hay algo que se están perdiendo. La química rema en nuestra contra. El cerebro necesita el estímulo y la novedad. Es un auténtico monstruo de las galletas de información. De ahí saca la gratificación. Esa expectativa es la que hace que miremos nuestro móvil entre 80 y 110 veces al día. Estamos diseñados para distraernos. Estar atentos a los estímulos era una garantía para nuestra supervivencia. El problema es que la velocidad de los estímulos crece sin parar. En la era digital todo se ha acelerado. Sin embargo, los expertos consideran que no se puede dividir la atención. Solo podemos hacer bien dos cosas a la vez cuando una de ellas se puede automatizar. No es posible hablar y escribir simultáneamente en condiciones. Lo que sucede, aunque no lo parezca, es que repartimos alternativamente la atención entre las dos. La empresa Microsoft realizó un informe sobre cómo afecta la multitarea en la atención en el 2016. Cuando trabajamos frente al ordenador cambiamos de pantalla cada 47 segundos. Los más proclives a la multitarea demostraron menor capacidad de concentración. Linda Stone acuñó el concepto de La Atención Parcial Continua. El hecho de prestar atención a varias fuentes de información de manera superficial. Esta actitud de dispersión pasa factura. En forma de estrés. Poniendo en riesgo nuestra capacidad para tomar decisiones. No olvidemos que la capacidad de prestar atención sostenida es la que da pie a la creatividad. La revista Science publicó un artículo en el 2010 sobre la mente errante como una causa de infelicidad. La buena noticia es que hay remedio. La dificultad para centrarnos es reversible. Puede mejorarse con entrenamiento. Ya existen técnicas de desconexión digital y de gestión de la atención. Como silenciar el móvil cuando nos sentemos a leer. O mejor aún, quitarlo de en medio. También, procurando no abrir enlaces en más de cinco pestañas a la vez. Nuestro cerebro tiene un límite de atención. En cambio, expertos como Enrique Dans defienden la idea de que la hiperatención nos hace más felices. Y se considera bastante productivo. Dice que hacerlo es una capacidad que se desarrolla y se entrena. Que es posible aprender a gestionar las interrupciones y retomar la tarea anterior. El hiperestímulo ha podido influir en el hábito de la lectura. Muchos han aprendido a leer en diagonal. A distinguir que correo electrónico es urgente. Y cuál puede esperar. Incluso obsequiarnos con un caramelo digital. Cuando la tarea nos cansa, navegar por Facebook nos relaja. En resumen, nuestra atención es un campo de batalla de marcas y corporaciones. En lucha para atraernos con ideas ligeras y fidelizarnos. En conclusión, aprendamos a cultivar nuestra concentración y disfrutaremos de una mejor calidad de vida. https://empresas.blogthinkbig.com/la-concentracion-en-la-era-digital-a-sociedad-mas-distraida-de-la-historia/