LA PRIMERA RED HYPERLOOP LLEGARÁ PRONTO A LOS EMIRATOS ÁRABES
Sobre este episodio
LA PRIMERA RED HYPERLOOP LLEGARÁ PRONTO A LOS EMIRATOS ÁRABES La primera red Hyperloop de pasajeros y mercancías está cada vez más cerca en los Emiratos Árabes. Solo tardaría 12 minutos en recorrer 160 kilómetros. De Dubái a Abu Dabi. Las directrices de su funcionamiento no son nuevas, tiene más de 100 años. El ingeniero británico Isambard Kingdom Brunel fue el pionero. El que empezó a experimentar con el uso de aire comprimido. Para impulsar trenes a finales del siglo 19. En el Museo Brunel de Bristol puede verse el prototipo original que diseñó. Es un tubo que contiene aire a baja presión. Estos vehículos se mueven en tubos de vacío. De manera que las Cápsulas circulan sobre un colchón de aire. El morro de la cápsula contiene un compresor eléctrico. El que transfiere la alta presión hasta la cola de la cápsula. El compresor produce la levitación. Y un menor grado de propulsión. El éxito del Hyperloop podría cambiar el sistema de transporte en la región. Una verdadera innovación en el transporte terrestre. Hyperloop se presenta como una opción eficiente, rápida y limpia. Las primeras pruebas de este revolucionario medio se realizaron en el desierto de Nevada en Estados Unidos. Se espera que las cápsulas puedan alcanzar una velocidad de 1.200 kilómetros por hora. Para desarrollar esta idea no podía faltar el visionario Elon Musk. El inventor, físico y empresario sudafricano. Cofundador de Paypal, Tesla Motors y Space X. Año 2030. Te encuentras en el interior de una elegante cápsula Levitas dentro de un tubo de acero de baja presión. Aceleras por todo el país. Llegando a velocidades de más de 960 kilómetros por hora. Así es el Hyperloop. Sus defensores dicen que esta tecnología es más sostenible que la aviación. Y más rápida que los trenes de alta velocidad. Elon Musk define el Hyperloop como: Un cruce entre un Concorde, un cañón y una mesa de hockey de aire. Una alternativa al hecho de volar o conducir. Pero aún mejor. El Hyperloop se vende como más rápido, más económico, resistente al clima, sostenible y autoalimentado. Pero el proceso para convertirlo en un modo de transporte en nuestra vida diaria será largo y caro. Algunos pasajeros con claustrofobía rechazarían la idea de ser propulsados en un tubo sin ventanas. Finalmente, lo podrían tolerar si eso supone llegar a su destino más rápido. El Hyperloop acortaría trayectos que hoy tardan entre tres y cinco horas en completarse. En su lugar, en menos de 30 minutos estaríamos en nuestro destino. Diversas compañías ya planean que el servicio sea un sistema de transporte público asequible. Con precios similares a los de los trenes. Es poco probable que reemplacen los viajes aéreos. Los Hyperloops intercontinentales serían muy caros y complicados de hacer. En cambio, si serían una alternativa a los vuelos cortos. Sin sentir apenas la velocidad. Sin notar el despegue o los temblores de un avión. Todavía hay dudas sobre cómo evacuar el Hyperloop en caso de emergencia. Su financiación no podrá depender sólo del gobierno, será necesario recurrir a la inversión privada. Una vez que las compañías comprueben el éxito de esta apuesta, muchas seguirán su ejemplo. De momento, su desarrollo es más como un maratón que una carrera de velocidad.