LA ERA DEL BIOHACKING
Sobre este episodio
LA ERA DEL BIOHACKING Ya nos hemos acostumbrado a hablar de las Wearable tecnologies. Las tecnologías vestibles. Ahora podríamos decir que el biohacking es su versión más transgresora. En vez de llevar el dispositivo en una prenda, directamente lo tendríamos dentro. Con un escalpelo, un buen biohacker introduce un pequeño cilindro de vidrio. Un chip subcutáneo que le permitirá a su cliente abrir la puerta de su oficina. Se trata de un movimiento iniciado en Silicon Valley. Consiste en mejorar el cuerpo humano física y mentalmente introduciendo dispositivos. Parte de la base de que el organismo es una máquina que puede mejorarse. Secuenciando su genoma o implantando dispositivos electrónicos subdérmicos. Algunos hasta se implantan una brújula que vibra cuando giran hacia el norte. El fin es ampliar las capacidades del cuerpo. También existe la posibilidad de introducirse chips para arrancar el coche. Encender el móvil, el ordenador o la impresora. Incluso, para almacenar la información personal médica. Algunos magos profesionales los usan en sus actuaciones. Abracadahacking. Pero este mecanismo suscita mucha preocupación ante el riesgo de vigilancia y piratería. Hay chips aprobados para los veterinarios. Para identificar y rastrear a un animal. Sin embargo, otros quieren más que el simple implante de un dispositivo. El transhumanismo persigue prolongar la vida. Hasta el límite. La nanotecnología podría ayudar a vencer el cáncer o las enfermedades cardiovasculares. Ralentizando o bloqueando el envejecimiento. De hecho, hay técnicas para modificar el ADN. Se han utilizado con éxito para tratar enfermedades genéticas en la sangre. Como la drepanocitosis. Para ellos, el envejecimiento es un programa de nuestro genoma. Así que habría que piratearlo de algún modo. En cambio, los expertos predicen que las personas centenarias podrían desarrollar otros problemas de salud. Aún desconocidos. Ya está el concepto de DiYBio. Que significa: Haz tu propia biología, en español. Estos laboratorios de biología están registrados en al menos 21 países del mundo. Imaginemos a un paciente con riesgo cardiovascular. Su implante le avisaría de que está a punto de sufrir un ataque al corazón. Incluso alertaría al servicio de emergencias. También sirven para geolocalizar a personas que se hayan perdido. Esta y otras aplicaciones similares ayudarían a salvar vidas. La investigadora Meredith Patterson es la autora del Manifiesto Biohacking. Patterson desarrolló bacterias modificadas genéticamente. Se iluminaban al contacto con la melanina. Que es una sustancia química letal para los humanos. En el pasado, se usó para adulterar alimentos para mascotas. Las bacterias fueron adulteradas a través del Adn de las medusas. Y se teñían de color verde ante la presencia de melanina. Otro avance que salvó vidas. La compañía Tech Tats realiza tatuajes tecnológicos. Hechos a partir de una tinta electroconductora. Consta de su propio micro controlador y una serie de leds. Todo personalizado. En Barcelona hay un colectivo de biohackers bastante activo. Este movimiento representa una nueva manera de hacer ciencia. Buscando aquellas mejoras que repercutan en la calidad de vida de la población. Una disciplina aún en ciernes. Pero que podría cambiar la forma en la que nacemos, vivimos y morimos. En Estados Unidos el campo del biohacking avanza a pasos de gigante. Cada vez más organizaciones financian esta biología sintética. Una inversión en cuerpo más ‘I’ más ‘D’. Que funde el cuerpo humano con la tecnología. Sin duda, la versión más osada del Internet de las cosas. Y de las personas.