EL CASTELLUM DE BENIDORM EN EL TOSSAL DE LA CALA
Sobre este episodio
EL CASTELLUM DE BENIDORM EN EL TOSSAL DE LA CALA En el Tossal de la Cala se esconden los restos de nuestro pasado. Concretamente, los del periodo de la Republica Romana. Nos situamos en la guerra civil que enfrentó a Cayo Mario y a Lucio Cornelio Sila. Entre el 82 y el 72 antes de cristo. En un principio, se pensó que este yacimiento era ibérico. Sin embargo, tras exhumar la muralla, las habitaciones y la calzada principal del fortín se descartó que el Tossal fuera un poblado íbero. Tras distintas investigaciones, finalmente se determinó que era un asentamiento romano. Perteneció a los ejércitos de Quinto Sertorio. En aquel tiempo, Hispania era una tierra de la República Romana. Así sucedió este enfrentamiento en este lugar. Estos fueron los dos bandos. Por un lado, los populares de Quinto Sertorio. Que fue un destacado político a las órdenes de Cayo Mario. Y al otro extremo, los Optimates. Liderados por Quinto Cecilio Metelo Pío y por Pompeyo Magno. Que lucharon en el bando del citado Cornelio Sila. El Tossal de la Cala formó parte del enclave militar de los populares. Su base principal estuvo en Dianium, la actual Denia. Mientras que la delos Optimates se estableció en Cartago Nova, lo que hoy es Cartagena. En esta guerra también participaron los íberos. Colaborando con los romanos. Sertorio decidió levantar una hilera de Castellums frente a las costas de Ibiza. El objetivo fue el de impedir que los suministros de Roma llegasen a los generales de Sila. Las naves cargadas de armas y alimentos tenían que pasar entre Alicante y la Isla. Pero justo ahí, les aguardaban las tropas de Sertorio. Sertorio no disponía de naves. Pero tenía un acuerdo con los piratas cilicios que se habían asentado en Denia. El acuerdo fue que capturaran cualquier galera romana que avistasen. Gracias a este pacto, sus castellums se llenaban todos los días. Ya que se hacían con las vasijas de aceite, vino o vajillas que en principio iban destinadas a sus enemigos. Los romanos levantaban sus asentamientos en las calas y en las desembocaduras de los barrancos. Todos contaban con la misma extensión: media hectárea. Y se localizaban en lugares que podían verse fácilmente mediante hogueras. Para que la información pasase rápidamente de un punto a otro de la costa en poco tiempo. Como el que está a 104 metros de altitud en el Tossal de la Cala. Su muralla defensiva medía casi un metro de anchura. Como suele ocurrir, el pacto entre Sertorio y los Cilicios fracasó. Los Cilicios quisieron más de lo que Sertorio les ofrecía. Una embajada de su rey Mitriades sexto atracó en Denia en el 75 antes de Cristo. Y reclamó la mitad de las tierras en manos romanas. Pero Sertorio, que en el fondo era hijo de roma, se negó. Sertorio perdió sus apoyos. Sus fortines fueron cayendo uno a uno. Hasta que sólo le quedó el de Peña del Águila. Donde sus legiones esperaban ser rescatadas por algún barco fiel. Pero este nunca llegó. Y terminaron en manos de los soldados de Pompeyo. El resultado fue que se impuso el bando de Cornelio Sila. Que ocupó Roma. Y obligó a sus rivales ‘Populares’ a abandonarla. Muchos derrotados terminaron en Hispania como proscritos. El Castellum presenta las características propias de estas fortificaciones. Este enclave fortificado situado en la cima del Tossal de la Cala mide una media hectárea. El núcleo militar se divide en Contuberniums en el interior de la muralla. Y en el exterior se hallaban los herreros, agricultores y el resto de servicios para los militares. Desde el verano de 2013 la historia de Benidorm se va escribiendo piedra a piedra. Gracias al trabajo de los arqueólogos de la Universidad de Alicante. Se ha avanzado en la documentación de las estancias que ya fueron excavadas. En 1943 por el Padre Belda. Y en 1954 por Alejandro Ramos y Miquel Tarradell. Destacan dos tipos en esta construcción. De un lado, los edificios oficiales o de la administración de la guarnición. Que son los de mayor extensión. Y del otro, los contubernia o talleres. Que serían los más sencillos. Además se ha reconstruido su calzada principal. La que servía de acceso al yacimiento atravesando un tramo de la muralla. También se han identificado los espacios. Diferenciando la función de cada estancia en la vida diaria del fortín. Y se han empleado gravas de distintos colores. Entre otras actuaciones, se ha procedido a su musealización. Instalando paneles informativos para facilitar la comprensión a todos los visitantes. En la Intervención Arqueológica del Castellum han aflorado varios elementos. Un bastión. Una batería de estancias que circundan el cerro hasta la muralla. Incluso, se han descubierto estructuras complementarias. Como otra posible entrada al fortín. Material cerámico y alguno metálico. Como dos clavos, una sonda espatulada y un fragmento de cuchillo. En la última fase hubo un hallazgo inesperado. Un ánfora ceremonial, intacta. Mide cerca de un metro de longitud. Se piensa que pudo usarse en el rito de fundación del fortín romano. Mediante este rito, los constructores rogaban a los dioses que fueran benevolentes con las personas que iban a habitarlo. En señal de ofrenda, se llenaban las ánforas con vino y garum, salsa de pescado. El ánfora parece que es de fábrica gaditana. Hay detalles que hacen que este Castellum en Benidorm sea único. Por ejemplo, la calzada que facilita el acceso supera el 8% de desnivel. No os perdáis esta oportunidad de conocer el pasado de nuestra ciudad.