EL ICÓNICO ATUENDO DE LOS MÉDICOS DE LA PESTE
Sobre este episodio
EL ICÓNICO ATUENDO DE LOS MÉDICOS DE LA PESTE Desde hace cientos de años, una enfermedad ha mantenido en jaque al ser humano. La peste negra ha sido una de las plagas más letales para la humanidad. La causaba la bacteria Yersinia Pestis. Asoló diversas zonas del planeta. Se extendió durante siglos en varias oleadas. La peste de Justiniano en el 561 después de Cristo acabó con unas 10.000 personas al día. La epidemia de Europa en el siglo 14 se saldó con la muerte de millones de personas. La enfermedad siguió con brotes intermitentes hasta 1879. Una plaga que atravesó fronteras. Se convirtió en una pandemia. Y cambió el destino de los lugares y las personas a los que afectó. Conozcamos el siniestro origen del icónico disfraz de Carnaval en Venecia. Las víctimas de la peste sufrían una hinchazón dolorosa en los nódulos linfáticos. Ennegrecimiento de la piel. Y al final, una muerte agónica. No existía cura. Los médicos de la época sólo podían prescribir: brebajes y antídotos. También registraban testamentos y realizaban autopsias. Los médicos de la pesta del siglo 18 llevaban un atuendo característico. Iban tapados de pies a cabeza con una larga túnica. Y portaban una máscara picuda. Se pensaba que la peste se contagiaba por vía aérea. Y que penetraba por los poros de la piel. Por eso, los médicos utilizaban guantes de cuero, gafas, sombrero de ala ancha. Y un enorme abrigo de cuero encerado. Que les llegaba hasta los tobillos. Esta indumentaria se completaba con una vara. La usaban para apartar a los que se acercaban demasiado a ellos. Ahora comprobemos cómo era la conocida máscara con forma de pico de ave. Los doctores rellenaban la zona del pico con plantas aromáticas. Para mitigar los olores. Medía unos 15 centímetros. Algunos incluían unos ojos de cristal. Para salvaguardar sus globos oculares. Existía la creencia de que la enfermedad la transmitían los pájaros. La forma de ave de la máscara estaba pensada para que se alejaran del que la llevaba. En realidad, los pájaros eran inmunes a ese tipo de bacteria. Además, el pico impedía que el doctor se acercase al aliento del infectado. A pesar de lo aparatoso de la indumentaria, los médicos no estaban protegidos frente a la enfermedad. Se le atribuye su autoría a Charles de Lorme. El médico personal de muchos miembros de la realeza europea del siglo 17. Como el propio Luis 18 de Francia. Así describió Lorme este atuendo. Un abrigo revestido de ceras aromáticas. Unos calzones dentro de las botas. Una camisa metida dentro del pantalón. Y un sombrero y guantes de piel de cabra. El sombrero incluía unos anteojos. El médico pensaba que esto le proteguería de los miasmas que causaban la enfermedad. Los miasmas provocarían el desequilibrio en los humores o fluidos de las personas. Para evitar los miasmas los facultativos llenaban las máscaras con triaca. Una elaboración de más de 55 hierbas. Como el polvo de víbora, la canela, la mirra o la miel. La forma picuda de la máscara daría al aire el tiempo suficiente para impregnarse de esta solución protectora. Antes de llegar a las fosas nasales de su portador. Una imagen que ha pasado a la historia. El médico de la peste se convirtió en un personaje fundamental de la commedia del Arte en Italia. Y de ahí lo vemos hoy en el famoso carnaval de Venecia.