EL INFORME FOODURISTIC NOS ACERCA EL MENÚ DEL FUTURO
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EL INFORME FOODURISTIC NOS ACERCA EL MENÚ DEL FUTURO La alimentación y la agricultura representan más del treinta por ciento de las emisiones mundiales de efecto invernadero. Más de ochocientos millones de personas pasan hambre. Mientras un tercio de los alimentos se pierde o desperdicia. 1.200 millones de habitantes carecen de los nutrientes necesarios para cada día. En tanto que 1.900 tienen obesidad o sobrepeso. Con todos estos ingredientes, la receta de una alimentación sostenible y saludable es imprescindible. La covid 19 también ha acelerado los cambios en el sistema alimentario. Ahora la higiene y la seguridad alimentaria serán más estrictas y mucho más demandadas. Conozcamos algunas conclusiones que apunta el informe Fooduristic. El menú del futuro. La mayoría de los alimentos que consumimos hoy no existían en el mundo natural de esa forma. Son el resultado de miles de años de cultivos selectivos y cruzados. En origen, las zanahorias eran blancas y delgadas. Las berenjenas, pequeñas y blancas. Y las sandías eran amargas. Ahora surge un mayor interés por la nutrición personalizada. Y por desarrollar productos de origen vegetal que sustituyan a la carne. En el mundo se producen al año más de 200.000 millones de toneladas de carne. Hoy nos encontramos con diversas alternativas. La carne vegetal sería la que proviene de proteínas vegetales. Por otro lado estaría la carne cultivada. Se consigue a partir de tejidos reales. Ya se trabaja en crear carne de laboratorio. Esperan que pueda degustarse en el 2022. Aseguran que será más segura que la carne tradicional. La carne cultivada estaría libre de antibióticos y hormonas. Tendría un mayor aporte de proteínas. Y carecería de grasas, nervios, sangre y venas. En definitiva, un producto 100 por cien libre de contaminación y saludable. Pasemos a conocer el Arca de Noé de las plantas. Hace falta diversificar los cultivos para adaptarlos al cambio climático. En el archipiélago noruego de Svalbard se encuentra el depósito de semillas más grande del mundo. Está preparado para resistir hasta terremotos. Estos 3.000 metros cuadrados de almacén tienen como objetivo salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos. Las que nos servirían de alimento en caso de una catástrofe. Se estima que existen más de siete millones de especies de plantas en el mundo. Dos millones, serían únicas. En esta Arca de Noé se almacenan un millón de semillas de más de 4.000 especies. Francis Mojica es pionero en el descubrimiento de las secuencias Crispr. Las que ha permitido el desarrollo de la tecnología de edición genética. Con estos avances se piensa que equipar a nuestros cultivos con mecanismos genéticos propios. Les defenderían de las nuevas amenazas. La biotecnología vegetal busca implementar estos mecanismos. Y lograr cultivos resistentes a las plagas, las enfermedades, las sequias o a las altas temperaturas. Llevamos modificando el genoma de nuestros cultivos desde el Neolítico. El próximo horizonte nos permitiría utilizar las plantas como biofactorías. Emplear sus moléculas en farmacia, medicina o cosmética. Las decisiones comienzan a tomarse hoy mismo. Hay un organismo sobre el que se está investigando extensamente. Parecen vegetales, pero no lo son. Están repletas de nutrientes. Y necesitan muy poco para crecer. Nos referimos a las algas. La empresa española Green Sea Bio System One ha conseguido llevar a cabo el sistema de cultivo industrial de microalgas más avanzado del mundo. La restauración también está inmersa en un proceso de cambio. Hay un auge en el reparto, muy acentuado con la pandemia. Macco Robotics es una empresa sevillana. Fabrica productos basados en la robótica y la inteligencia artificial. Ya preparan el lanzamiento de una Dark Kitchen. Unas cocinas fantasmas que no están abiertas al público. Su tecnología permitiría elaborar platos de manera personalizada. Con las cantidades adecuadas que necesite cada persona según sus circunstancias. La ciencia ya tiene listo el menú para hincar el diente a los difíciles retos globales. Pero no nos olvidemos de un ingrediente esencial. El compromiso gobiernos, productos y consumidores.