LA VIDA 3.0
Sobre este episodio
LA VIDA 3.0 En su obra, Max Tegmark, cree que la inteligencia artificial puede presentar riesgos y oportunidades para la humanidad. Él es profesor del Mit y director del Future of Life Insititute en Cambridge. Y este sería el resumen de su visión del futuro. En cuestión de décadas, la Inteligencia Artificial General podría superar a la humana. Para Max, acabaríamos viviendo en una civilización idílica. Donde robots superinteligentes harían nuestro trabajo, crearían curas para las enfermedades o diseñarían sistemas para nosotros. Sin embargo, si no somos capaces de transmitirle nuestros objetivos con precisión, puede que esta nueva inteligencia dominante pase de nosotros. Y no le interese nuestra superviviencia. Para evitar el apocalipsis, Max considera que la comunidad global debe implicarse en este debate. Para orientar el desarrollo de la inteligencia artificial en nuestro beneficio. Habría que abordar diferentes aspectos. Como la gestión de las desigualdades generadas por la automatización del trabajo. Estos y otros temas relacionados con el futuro de la humanidad, son los que recoge en su libro. Vida 3.0. Un ambicioso ensayo que pretende adelantarse a lo que puede ocurrir en los próximos milenios. Max opina que tenemos que cambiar de estrategia. Hemos logrado crear muchos inventos a partir del método de ensayo y error. Inventamos el coche, pero lo tuvimos que mejorar. Por eso incorporamos el cinturón de seguridad o el Airbag. En cambio, con una tecnología tan potente como la inteligencia artificial, no vamos a poder aprender de nuestros errores. Tendremos que ser proactivos. Es muy importante que en este debate entren psicólogos, sociólogos o economistas. Según Max, el objetivo es estudiar qué significa ser feliz. Si no hacemos eso, las decisiones sobre nuestro futuro recaerá en las compañías tecnológicas o los Gobiernos. Muchos líderes tecnológicos son muy idealistas. Quieren que esto sea algo bueno para toda la humanidad. Pero si se mira cuál es la motivación de las compañías que desarrollan Ia, vemos que la principal es ganar dinero. No ganas más dinero diseñando una IA que sea más bondadosa. Sino reemplazando el trabajo de los empleados por máquinas que puedan hacero más rápido y mejor. La segunda gran motivación entre los científicos es la curiosidad. Quieren ver cómo se puede hacer una inteligencia artificial, para ver cómo funciona. A veces, no piensan demasiado en las consecuencias. Logramos construir armas atómicas partiendo de nuestra curiosidad por saber cómo funcionan los núcleos atómicos. Después de inventarlo, muchos científicos se arrepintieron. Pero ya era demasiado tarde. Enseguida, ese descubrimiento pasó a manos de otros intereses. En su libro, Max da por hecho que la Ia facilitará la eliminación de la pobreza y el sufrimiento. Los coches autónomos ayudarán a evitar más accidentes de tráfico. Y un buen uso de un IA que sirva para diagnosticar, nos será útil para crear mejores medicamentos. Existen otros problemas que sí sabemos cómo resolver. Como el hecho de que haya niños que vivan en países ricos y no estén bien alimentados. No es un problema tecnológico, sino educativo, social y político. Por todo ello, es importante que se involucren todo tipo de perfiles. La tecnología ocasionará cambios cada vez más drásticos y rápidos. Hay que invertir dinero en formar a los ciudadanos en esta innovadora herramienta. La Inteligencia Artificial puede crear una cantidad enorme de nueva riqueza. Sólo hace falta que las compañías que acumulen el poder, quieran compartirla. Ya están en marcha las armas letales autónomas. Las máquinas perfectas para perpetrar asesinatos anónimos. Todo dependerá de quién tenga el control. Si no hacemos nada, vamos a ver más desigualdad económica. Max pronostica que en 40 años nos arriesgamos a perder el control del planeta a favor de un pequeño grupo de empresas que desarrollen IA. Ese sería el escenario catastrófico. Para impedirlo, hace falta que más gente sea consciente del cambio que se avecina. El de la vida 3.0