DESDE LOS PRIMEROS CALENDARIOS HASTA EL ACTUAL
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DESDE LOS PRIMEROS CALENDARIOS HASTA EL ACTUAL Desde las primeras civilizaciones, el ser humano ha contado el paso de los días. Y ha intentado dividir el tiempo en sistemas lógicos. Esta necesidad de representar el paso del tiempo llevó a la creación de los primeros calendarios. Cada pueblo adaptaba el calendario como un reflejo de su cultura. Con su religión, las festividades más importantes, el paso de las estaciones y la cosecha… En la actualidad existen diferentes tipos de calendarios: el chino, el hebreo, el hindú o el musulmán. El más utilizado en todo el mundo es el gregoriano. Un calendario solar creado en 1582. Las civilizaciones más antiguas observaron el cielo y las estrellas para contar el tiempo. No era un método exacto. La posición de los planetas y las fases de la luna les sirvió de referencia. Cuando la luna retornaba a la fase inicial de su órbita, ese mes había terminado. El calendario más antiguo conocido está en Aberdeenshire, Escocia. Data del 8.000 antes de cristo. Es un monumento Monolítico compuesto por 12 piedras que marcan la posición de la luna a lo largo de un año. Algunas culturas incluyeron el paso de las estaciones y las observaciones lunares. Eso dio origen a los calendarios lunisolares. Los sumerios y los babilonios fueron los pioneros en crear este tipo de calendarios hace 5.000 años. Se originaron en la región de Mesopotamia, actual Oriente Medio. Los sumerios dividieron el año en doce ciclos lunares. Esta forma de medir no coincidía con el año solar, que es más largo. Así que añadían un mes cada cuatro años para compensar. Más tarde los babilonios fraccionaron el día en 24 horas. Y la hora en 60 minutos. El calendario sumerio inspiró el de otras civilizaciones. Como la de los hebreos, los antiguos egipcios o la de los griegos clásicos. Los primeros calendarios solares aparecieron en Egipto hace 3.000 años. Sus astrónomos descubrieron que el año duraba 365 días. Y dividieron el calendario en 12 meses de 30 días cada uno. Los 5 días que sobraban de cada año los tomaron como festivos. Hace unos 2.000 años, la civilización maya creó su propio calendario. Iba por ciclos de 52 años. Los mayas calcularon las fechas que van desde el 3114 antes de cristo hasta el 2012. Su año solar duraba 365 días. Las fechas se marcaban combinando tres calendarios diferentes. El Tzolkin o calendario divino. El Haab o ceremonial. Y la Cuenta Larga, que contemplaba un período de más de 5.000 años. Los primeros calendarios romanos tenían 10 meses. Desde marzo hasta diciembre. Contaban con 304 días. Con el paso del tiempo, los astrónomos romanos mejoraron sus observaciones del cielo. Así que su calendario se completó y pasó a tener 12 meses y 355 días a partir del siglo 7 antes de cristo. En el 45 antes de cristo, el famoso emperador Julio César estableció un nuevo calendario. El Juliano. Con sus 365 días. Por lo tanto, agregaron 10 días para completar el giro de la tierra alrededor del sol. Julio César falleció en el 44 antes de cristo. Y el senado romano le dedicó el mes de julio en su honor. Su sucesor, el emperador César Augusto, se dedicó el mes siguiente: Agosto. Tanto julio como agosto, ganaron un día y pasaron a tener 31. Estos dos días los quitaron del mes de febrero, que pasó a tener 28. Para evitar el desajuste del año solar, en los años bisiestos se añade un día extra a este mes. Otros quisieron dejar su nombre en el calendario. El Papa Gregorio 13 encargó uno nuevo en 1582 con su nombre. Es el más preciso y el que más se usa en todo el mundo. Cada año se desajusta 26 segundos. Dentro de 3.300 años, habrá que añadirle un día más para que no descuadre. Y hasta aquí mi resumen por la historia del calendario.