RESTOS DEL PASADO LA COLA VESTIGIAL
Sobre este episodio
RESTOS DEL PASADO LA COLA VESTIGIAL Un atributo que nace a la altura del coxis y que se prolonga como una cola de rata de unos 12 cm. A este apéndice se le conoce como cola vestigial. Un vestigio de la evolución humana. En nuestro genoma humano se encuentra todo nuestro desarrollo evolutivo. Los genes de esta cola también están contenidos ahí mismo. Sin embargo, nuestro propio genoma también incluye la muerte celular programada de estos genes, a las 8 semanas de gestación. Que es cuando se pierde la cola, se absorbe. Y pasa a formar la columna vertebral. Esto se ha comprobado en las imágenes de embriones humanos. En las ecografías se puede apreciar la cola vestigial de los humanos. Cada vez que nos sentamos, lo hacemos sobre la última pieza de la columna vertebral. El coxis. Vestigio de la cola ancestral que todas las personas desarrollamos. Se trata de una parte compuesta por cuatro vértebras fusionadas. El vestigio de lo que fue una cola hace millones de años. Aunque, debido a la acción de un gen humano, perdemos antes de nacer. Ya que, como hemos visto, la cantidad de sus genes es insuficiente. La cola trae muchas ventajas en el mundo animal. Los monos aulladores de América tienen una cola larga y prensil. Y les ayuda a sostener objetos mientras están en los árboles. Recientemente, se descubrió que sufrimos una mutación genética hace unos 25 millones de años. Este cambio fue brusco. La mutación duró en el tiempo. Y fue pasando de una generación a la siguiente, cambiando la locomoción de los homínidos. A veces, hay casos en los que dicho gen no entra en acción y esas personas nacen con este vestigio. Como cuentan que le ocurrió a Wellington. Por eso necesitó una silla especial para montar a caballo. A diferencia de las colas de animales, este tipo de apéndice carece de médula espinal y de huesos. Se puede mover a voluntad de su portador de manera descoordinada. Cuando se da un caso de cola vestigial, se le extirpa al recién nacido mediante una sencilla operación. Pero en los tiempos de Wellington no se efectuaban esas cirugías todavía. Como vemos, existen las mutaciones positivas y negativas. Las perjudiciales pueden hacer que su huésped enferme o muera. Y no suelen prolongarse mucho en el tiempo. En cambio, si la mutación es ventajosa, entonces sí que hay opciones de que se transmita a los descendientes. El apéndice, las muelas del juicio, los músculos de las orejas o los pezones masculinos. Todos cumplían con su función en nuestros antepasados. Ahora, ya no tienen ninguna utilidad para nuestra vida moderna. Aunque muchas de ellas, siguen ahí, en algunos de nosotros.