BRAINHACKING Y NEUROCRÍMENES
Sobre este episodio
BRAINHACKING Y NEUROCRÍMENES Mejorar las capacidades humanas. Tecnología y cuerpo unidos a través de implantes cerebrales. Parece el comienzo de una novela de ciencia ficción. Pero ya es una realidad. Synchron es la empresa rival de Elon Musk, Neuralink. El pasado 6 de julio implantó su primer chip cerebral en Estados Unidos a un paciente con esclerosis lateral. El objetivo de la compañía es que el enfermo pueda comunicarse a través de sus pensamientos. Incluso, pretenden que pueda enviar correos electrónicos, mensajes de texto o hacer compras en la web. Además ya hay otro tipo de microchips subcutáneos que permiten pagar en los establecimientos con un simple giro de muñeca. Son los implantes NFC. Cada vez se usan más. En Suecia, algunos ciudadanos lo llevan para pagar, fichar en su trabajo o para utilizar medios de transporte. Synchron fue fundada en el 2016. Y ha obtenido luz verde de la Administración de Medicamentos y Alimentos en Estados Unidos, la FDA por sus siglas en inglés. Esto les permite comenzar su ensayo con la inferfaz- cerebro máquina. El hombre que está detrás de este proyecto es Max Hodak, cofundador y expresidente de Neuralink. Abandonó la compañía en 2021 para unirse a la competencia. Sin embargo hay un problema con estos chips cerebrales. Pueden vulnerar los neuroderechos. El conjunto de normas y leyes que tratan de que no se manipule la mente humana por medio de la tecnología. Los avances en neuromedicina son muy importantes, pero hay que proteger nuestra privacidad mental. Si estos avances influyen en nuestra capacidad de decisión y comprensión anularían la libertad de las persona. El alcance de estos implantes se notará todavía más dentro de 10 años. Podrían inhibir la actividad patológica en el Parkinson mediante la estimulación cerebral profunda. De todas formas, hay que poner el énfasis en los neuroderechos. De momento, ningún país, excepto Chile, ha puesto en marcha su regulación. España ha planteado su protección mediante uan carta de Derechos digitales. El Gobierno la presentó en julio de 2021. Son sólo consideraciones y recomendaciones, no es suficiente. No hay una ley. Muchos expertos abogan por regular los neuroderechos a nivel constitucional. Los cinco básicos fueron impulsados por el neurocientífico Rafael Yuste. Director del proyecto Brain. El primero es el derecho a la identidad personal. Para respetar la conciencia de cada persona. El segundo se basa en el libre albedrío. Evitar que las neurotecnologías alteren nuestras decisiones. En tercer lugar, se habla del derecho a la privacidad mental. Los datos obtenidos de la lectura de los impulsos cerebrales han de ser privados. El cuarto es el acceso equitativo a la mejora cerebral. Con el fin de evitar desigualdades sociales. Por último, el derecho a la protección de sesgos, que evita la discriminación. En definitiva se trata de legislar para hacer frente a escenarios no tan futuros. Donde será posible que nos inserten pensamientos en el cerebro. O que se produzcan neurocrímenes. Incluso que suframos: Brainhacking. Es decir, que nos hackeen el cerebro. Que no nos roben lo más preciado que poseemos. Nuestra privacidad mental.