CEGUERA AL CAMBIO SOBREESTIMAR NUESTRA ATENCIÓN
Sobre este episodio
CEGUERA AL CAMBIO SOBREESTIMAR NUESTRA ATENCIÓN A nuestro alrededor se producen cambios constantemente. Algunos nos parecen relevantes en cambio otros se nos pasan, no nos damos cuenta de ellos. Por eso se dice que tenemos ceguera al cambio. Y muchos demuestran una confianza exagerada en su habilidad para detectar cambios visuales. Hagamos una prueba. Mira el siguiente vídeo. ¿Eres capaz de identificar los cambios en la escena? ¿Habéis encontrado los 21? Ronald Rensink fue el primero en definir ese déficit de atención a los cambios en 1997. Este psicólogo distingue entre si las modificaciones son graduales o abruptas. Además, considera que el efecto es mayor cuando se dan en un corte o una imagen panorámica. Veamos un ejemplo. Estamos viendo una película. En la escena se aprecia a un vendedor hablando a un cliente desde un mostrador. De pronto, el vendedor se agacha a recoger algo. Y es sustituido por otra persona. La mayoría de los espectadores no se dan cuenta de este cambio. La explicación es que nuestro cerebro, es vago, para algunas cosas. Está programado para ahorrar recursos cognitivos. Y no es como una grabadora que esté constantemente registrando al detalle los datos que recibe. Sino que tiende a centrarse en lo que interesa. Este filtro dependerá de nuestra experiencia y coherencia personal. El fenómeno se acentúa si recibimos estímulos que captan más nuestra atención. Por ejemplo, si vemos caer algo desde lo alto de una ventana, en ese instante, no somos capaces de desviar la mirada del objeto. El cerebro filtra la información y no deja espacio para otros detalles. Fijaros en estas imágenes. Por supuesto, los magos o ilusionistas se aprovechan de nuestra ceguera al cambio. Saben dónde dirigir nuestra atención para despistarnos y colarnos el truco. Por último, debemos ser conscientes de esto. Lo peor es que suframos invidencia a la ceguera al cambio. Como he dicho, nuestro día a día está gobernado por el cambio. Muchos detalles nos pasan completamente desapercibidos. No reconocer estas limitaciones es una traba en nuestro camino. Suele ocurrir que cuando no vemos a un conocido desde hace tiempo, nos damos cuenta de los cambios en su aspecto. Por el contrario, si le viéramos más a menudo, estas señales del paso del tiempo no destacarían tanto a nuestros ojos. Ya conocemos otro punto ciego de nuestro cerebro. Espero que os haya resultado interesante.