AQUÍ HAY DRAGONES EN LOS MAPAS MEDIEVALES
Sobre este episodio
AQUÍ HAY DRAGONES EN LOS MAPAS MEDIEVALES El inicio de la cartografía es tan antiguo como el ser humano. Los antiguos egipcios la necesitaron para saber las crecidas del Nilo. Mientras que los griegos llegaron a componer mapas tan famosos como el de Anaximandro. En esos primeros mapas, la tierra era un continente rodeado de agua. Se sabe que los chinos también contaron con mapas que eran proyecciones de la carta astronómica. Incluso, los indios incluyeron a la estrella polar y otras constelaciones en sus primeras muestras de cartografía. En la Edad Media, la concepción de mapa se vio afectada por la Biblia. Es aquí cuando comenzaron a surgir frases relacionadas con territorios peligrosos o inexplorados. Los que delimitaban con lo desconocido. Por ejemplo, el Globo de Hunt- Lenox representa toda clase de monstruos marinos terroríficos. Y añade la siguiente frase: Aquí hay dragones, en latín. Los dragones servían para cartografías zonas desconocidas o peligrosas de los mares. Aunque, con el paso del tiempo, pasó a ser una cuestión puramente estética. Podían verse serpientes, dragones, ballenas y… leones en ciertas zonas sin explorar de África. Estas representaciones se fueron copiando de mapas anteriores. A parte de contener dragones, bestias o sirenas, también fueron describiendo a determinados pueblos como monstruos sin cristianizar. Por ejemplo, en el Mapa de Borgia, de principios del siglo 15, se menciona a Ebinichibel. Descrito como ‘el rey etíope sarraceno con su pueblo de cabeza de perro’. En ese siglo, el rey Alfonso de Portugal encargó a Fra Mauro hacer un mapamundi. Este se tomó muy en serio su trabajo. Entrevistó a viajeros y representó muchos animales exóticos. Advirtiendo, en una esquina del mapa, que dudaba un poco de su existencia. Por allí desfilan serpientes de siete cabezas, trogloditas salvajes, peces que perforaban con sus púas y hasta una isla de dragones. Con todo es un mapa increíblemente preciso. Y fue el primero en mostrar a Japón como isla. También destaca la Carta Marina del sueco Olaus Magnus. Es un mapa de Escandinavia que asegura representar las tierras nórdicas y sus maravillas. Aunque esté plagado de monstruos. Dedicó 12 años en terminar el trabajo. En aquel tiempo, el miedo y la emoción por lo desconocido hacía creer a la gente toda clase de historias fantásticas. En el caso de los dragones, la forma de concebirlos dependió de cada civilización. Pudieron ser restos de huesos de dinosaurios mal interpretados. En conclusión, estos mapas son toda una muestra de que había todo un mundo por descubrir.