LISTOS ANTE LA ERUPCIÓN DE UN SUPERVOLCÁN
Sobre este episodio
LISTOS ANTE LA ERUPCIÓN DE UN SUPERVOLCÁN Es hora de prepararse, un supervolcán podría explotar en un futuro cercano. La explosión podría causar un cambio climático global abrupto, incluso, el colapso de la civilización. Sería tan letal como el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios y el 75% de las especies. Este es el preocupante mensaje que, recientemente, se ha publicado en la revista Nature. Durante el próximo siglo es más probable que haya erupciones volcánicas a gran escala. Es algo que sería más posible que recibir impactos de asteroides y cometas juntos. Así lo aseguran los vulcanólogos de la universidad de Birmingham Michael Cassidy y Lara Mani. Según ellos, hay 20 supervolcanes conocidos en la tierra. Si uno entrara en acción, causaría un invierno volcánico durante años. Los efectos serían que eliminaría la agricultura y la ganadería, causando una crisis de alimentos mundial en sólo 74 días, según las Naciones Unidas. Además, los entendidos advierten sobre que no se están tomando medidas para anticiparse a un gran desastre. La probabilidad de una erupción con una magnitud 7 es de 1 entre 6. Según los estudios más recientes del 2021, se detectaron 1.113 avisos en el hielo de Groenlandia y 737 en la Antártida. Estos eventos ocurren aproximadamente una vez cada 625 años. Los de magnitud 8, se dan una vez cada 14.300 años. Los científicos apuntan a que una explosión de magnitud siete tendría un efecto en cascada. Afectaría al transporte, la alimentación, el agua, el comercio, la energía o las comunicaciones. El coste sería incalculable. La explosión del Hunga- Tonga fue de las más desastrosas que se recuerdan. Fue equivalente al de un asteroide que rozase la tierra. Cassidy y Mani piden, urgentemente, que se aumente la inversión en la monitorización de los volcanes activos conocidos. Yendo más allá de los sismógrafos. Teniendo en cuenta el gas o las deformaciones del terreno, que van aumentando a medida que se avecina la erupción. Se trata de crear modelos de predicción con los que evitar un tremendo coste humano. Esta información debería de circular con rapidez por las zonas de cosa que podrían verse dañadas. Incluyendo los efectos de un tsunami. El objetivo es desarrollar sistemas que compensen el efecto de un invierno nuclear, calentando la atmósfera. La propia Nasa, predijo en el 2016, que estaba más preocupada por la erupción de un supervolcan antes que con la llegada de un asteroide peligroso. Por ejemplo, el que se halla en Yellowstone tiene un volumen de más de 10.000 kilómetros cúbicos en su cámara de magma más superficial. Y unos 30 trillones de kilogramos. Una buena solución para prevenir un cataclismo es extrayendo el calor que se acumula en su interior. Es más, esto podría servir para que Estados Unidos satisfaciera su demanda eléctrica. Para llevarlo a cabo, proponen excavar varios pozos de 10 km de profundidad en puntos estratégicos. Luego, harían circular el agua para usarlo como fuente de energía termal. De esta manera reducirían la temperatura del supervolcán. Ya existe la tecnología para excavar pozos de ese tamaño utilizando plasma. El coste del proyecto se estima en unos 2.980 millones de euros. Una inversión ridícula comparada con la pérdida de millones de vidas humanas y el desastre que ocasionaría al planeta una erupción tan enorme. Por último, los autores buscan hacer reflexionar a los políticos y a los gobiernos para que todos se pongan manos a la obra.