MIND WANDERING LA MENTE ERRANTE
Sobre este episodio
MIND WANDERING LA MENTE ERRANTE Nuestro cerebro. Lo solemos ver como una máquina pensante, similar a un ordenador. Sin embargo, en un reciente estudio con 4.000 personas, analizaron el fenómeno del mind wandering, la mente errante. La conclusión fue que el 72% de los participantes tenían ideas nuevas en la ducha, sin concentrarse en nada en concreto. Es posible que dediquemos hasta el 47% del tiempo que permanecemos despiertos a divagar con nuestro pensamiento. Nos pasa mientras cocinamos, salimos a pasear o cuando vemos la vida pasar a través de una ventana con un café en las manos. Es como si nuestro pensamiento se despegara de nosotros y vagara por su cuenta, libre de control. En ese momento, las ideas bailan sin orden ni concierto. Aunque, a veces, salta una chispa que despierta una idea original. Es una forma de dejar que nos visiten las ‘musas’. Hay zonas del cerebro que parecen estar funcionando a pleno rendimiento cuando, aparentemente, no hacemos nada. Y luego, su actividad disminuye, en lugar de aumentar, cuando centramos nuestra atención. Estas zonas se llaman redes neuronales por defecto. En esos instantes, la mente se apaña en pensar sobre nuestro pasado o el futuro. Si sabemos aprovecharlo, podríamos usar el potencial de esos ratos para estimular la creatividad. Así pues, si queremos que las musas nos visiten más a menudo, tengamos más duchas relajantes y más paseos sin rumbo. Marcus Raichle, de la universidad de Washington descubrió las redes neuronales por defecto en 1990. Algunos la definen como sueños diurnos. Es cierto que un 30% de ese vagabundeo mental es indispensable, más tiempo supondría un malgasto de energía. Cuanto más tiempo pasemos en ese estado a lo largo de la vida, más depósitos de placas de beta-amilo se podrían generar. Esto es lo que tienen las personas con alzhéimer o demencia. Es una actividad espontánea del cerebro y no se sabe bien cómo se realiza. Hay entendidos que aseguran que la microbiota, la dieta o el ejercicio físico, influyen en esos ratos de desconexión. Hay estudios que vinculan una mala dieta con un mayor número de rabietas en los pequeños. También es fundamental saber respirar correctamente. La espiración tiene que ser, al menos el doble, que la inspiración. De lo contrario, el cerebro no controlará bien la respuesta endocrina al estrés. De cómo la respiración influye en nuestros estados mentales, existen técnicas de pranayama para el yoga. Algunas datan de hace unos 3.000 años en la antigua India. Al final, hemos de saber cuidarnos y aprender a estar con nosotros mismos.