EL PROYECTO CETI UNA IA PARA COMUNICARSE CON LAS BALLENAS
Sobre este episodio
EL PROYECTO CETI UNA IA PARA COMUNICARSE CON LAS BALLENAS Durante un tiempo, los humanos han buscado formas de comunicarse con los animales. Parecía una fantasía, una película de ciencia ficción. Ahora, gracias al desarrollo tecnológico, este sueño podría hacerse realidad. Karen Bakker es una experta en innovación digital de la Universidad de la Columbia Británica. En una entrevista, explicó que los humanos pronto podrían comunicarse con los animales. Hay herramientas de inteligencia artificial diseñadas para decodificar patrones en sonidos no humanos. Para ‘leer’ la danza de las abejas, los ruidos de los elefantes o el chasquido de las ballenas. Se podría llegar a romper la barrera de la comunicación entre especies, afirma. El Proyecto Ceti es una iniciativa que emplea la IA para comprender el lenguaje de las ballenas. Se trata de una de las especies oceánicas más enigmáticas del mundo. Este equipo de investigadores quiere decodificar los chasquidos que emiten los cachalotes para comunicarse entre sí. A este sonido se le llama: codas. De momento, ya han registrado más de 100.000. Aún son muy pocas. Su intención es entrenar a la IA con una muestra de unos 4.000 millones de codas de cachalotes. El procesamiento del lenguaje natural es un subcampo de la Ia que se centra en el estudio del lenguaje escrito y hablado. Sus resultados iniciales son prometedores. En un futuro, podrían usar un chatbot interactivo para los cachalotes. Katie Payne es otra experta que ha enfocado su investigación en captar los sonidos infrasónicos de los elefantes. Intenta elaborar una especie de ‘diccionario de señales’ de estos animales para entenderles mejor. El objetivo es que los humanos sintonicen con los sonidos de la naturaleza. A menudo miramos al cielo, tratando de enviar mensajes a otras civilizaciones del espacio. Sin embargo, en nuestro propio planeta hay incontables señales y sonidos que aún no comprendemos de los animales y las plantas. Quizás, si llegásemos a descifrarlos, podríamos empatizar más con ellos. Y respetaríamos mejor el medio ambiente. La madre naturaleza siempre nos está hablando.