JÚPITER: EL PARACHOQUES DE LA TIERRA
Sobre este episodio
JÚPITER: EL PARACHOQUES DE LA TIERRA Objetos viajeros como asteroides y cometas surcan a su antojo el Sistema Solar. La mayoría tiene órbitas estables, pero una pequeña parte de ellos, cambian de ruta. Y pueden acabar chocando contra un planeta, quizás el nuestro. Una de las razones por la que nos libramos de estos peligros, se la debemos a un portero gigante. Nuestro guardián, el parachoques de la tierra: Júpiter. Su enorme atracción gravitatoria funciona como un escudo que atrae a los asteroides y cometas. Y protege así a otros mundos interiores. El Congreso Europeo de Ciencia Planetaria estudió la frecuencia de impactos que recibe nuestro parachoques estelar. De media, objetos de unos 10 m de diámetro golpearían a Júpiter entre 12 y 60 veces al año. Esto es, unas cien veces más que la tierra. Unos astrónomos aficionados pudieron captar tres choques contra nuestro guardián entre el 2010 y el 2012. Estos objetos se desintegran en las capas altas de la atmósfera generando grandes bolas de fuego, los bólidos. Si el objeto es más grande, originaría superbólidos. Estas colisiones producen flashes de luz intensos de pocos segundos de duración. Pero se pueden detectar desde la tierra con telescopios de pequeño tamaño. Ahora conozcamos algunos datos curiosos de nuestro protector espacial. No tiene superficie sólida, es todo gas. Gira 28 veces más rápido que la velocidad de rotación de la tierra. Un día en Júpiter dura unas 10 horas. En cambio, un año allí se alarga hasta los 12 años terrestres. Destaca por su ‘Gran Mancha Roja’. Donde hay una tormenta centenaria más grande que la tierra. Lleva el nombre del rey romano de los dioses por un buen motivo. Es el planeta más grande y con más lunas del sistema solar. Su campo magnético, como hemos dicho, es más fuerte que el de cualquier planeta vecino. En cuanto a volumen es 1321 veces más grande que nuestro planeta. También es el más antiguo del sistema solar. Se cree que es más viejo que el sol. Si no fuera por su presencia, la tierra recibiría impactos de asteroides con 100 veces más de frecuencia que su media anual. Por suerte, contamos con un gigantesco ‘parachoques’. ¡Por Júpiter!