LA IA PARA TRADUCIR EL LENGUAJE ANIMAL
Sobre este episodio
LA IA PARA TRADUCIR EL LENGUAJE ANIMAL • En el planeta tierra hay más de 8 millones de especies, los humanos solo entendemos el lenguaje de una de ellas, la nuestra. • Ahora los científicos recurren a la inteligencia artificial para detectar patrones en los sonidos de los animales. • De esta forma, buscan comprender qué quieren decir para poder interactuar con ellos. • Crear traductores de elefantes, perros o ballenas supone todo un desafío. • Eva Meijer es la autora del libro: Animales habladores. • Ella asegura que estos hablan todo el tiempo. • Se comunican para poder sobrevivir, hacer amigos, ligar o discutir las normas sociales. • Por lo tanto hay pruebas que demuestran que tienen un lenguaje y una vida interna compleja. • En su libro cuenta que los delfines se llaman entre sí por sus nombres. • Los perritos de las praderas describen a los intrusos con todo lujo de detalles. • A los murciélagos les encanta cotillear. • Incluso, en los cantos de algunos pájaros se pueden encontrar estructuras gramaticales. • Cada uno se comunica a su manera. • Los chimpancés salvajes emplean decenas de gestos diferentes, las abejas bailan y hasta son capaces de recordar rostros humanos. • Estudiar el lenguaje y el comportamiento de los animales es fundamental para entender no sólo cómo se comunican entre sí. • También para investigar cómo intentan comunicarse con nosotros. • Los perros, pájaros y caballos son capaces de aprender palabras. • Además, algunos son capaces de responder al tono de voz y al lenguaje corporal. • Generalmente, los tonos suaves indican amistad y los fuertes pueden ser amenazantes. • Los científicos utilizan sensores para registrar, interpretar y analizar las señales de los animales. • Veamos algunos ejemplos. • El Proyecto Delfín Salvaje ha recopilado los sonidos que emiten estos animales durante más de 30 años. • Los silbidos que emiten para comunicarse a larga distancia, cuando están separados. • Una especie de ‘clics’ para orientarse y navegar. • Hasta unos pulsos de ráfaga. • Estos suelen ser varios ‘clics’ muy espaciados, para socializar cuando están cerca. • El objetivo del proyecto es crear algoritmos de aprendizaje automático para que los sistemas generen sonidos que nos permitan interactuar con ellos. • No es el único, hay muchos proyectos similares. • Elephant voices ha creado un etograma en línea con varias vocalizaciones de elefantes en Kenia y Mozambique. • DeepSqueak usa detectores de los sonidos ultrasónicos de roedores, ballenas y otros animales marinos. • Otros investigadores han estudiado los gemidos de los perros, grabados con micrófonos en sus collares. • Así pueden saber si está triste, extraña a su dueño o se encuentra feliz. • A pesar de todos estos avances, crear traductores de animales es algo complicado. • No estamos en sus mentes y no tenemos las mismas características físicas, sensoriales o cognitivas. • Es difícil saber cómo experimentan el mundo. • La clave está en analizar la comunicación dentro de su contexto. • Algunos animales comunican con sus actos, gestos y expresiones faciales. • Por ejemplo: Cuando dos elefantes se juntan y doblan las orejas mientras las agitan rápidamente, están expresando un saludo de bienvenida. • El siguiente paso es valernos de la biometría para monitorizar su ritmo cardíaco, la respiración o su temperatura corporal. • Esto nos dará pistas sobre sus emociones. • Los sensores corporales medirán cuál es su posición y cómo se mueven. • Dicen que el robot biomimético Robobee imita los bailes de las abejas. • Gracias a este robot, han podido guiar a grupos de abejas hacia destinos específicos. • Estos proyectos son muy prometedores, pero aún es pronto para vaticinar si algún día existirán los traductores de animales.