EL CURIOSO FENÓMENO DE LA PAREIDOLIA
Sobre este episodio
EL CURIOSO FENÓMENO DE LA PAREIDOLIA ¿Te parece que el grifo del baño tiene forma de cara? ¿O que el bolso te sonríe cuando abres la cremallera? No te preocupes, es algo normal. Percibir rostros en objetos inanimados se denomina pareidolia. Es un fenómeno psicológico que caracteriza al cerebro humano. Se trata de una ventaja evolutiva que facilita la interacción social y nos ayuda a descifrar nuestro entorno al instante, aunque, a veces, nos equivoquemos. La palabra pareidolia deriva del griego: eidolon, imagen, figura, aparición… y el prefijo ‘para’ significa ‘parecido a’. Gracias a este efecto, se reconocen patrones significativos, como caras o cuerpos, en estímulos vagos o aleatorios. El cerebro es como una herramienta para la predicción, preparado para nuestra supervivencia. De manera que, cuando recibe una información poco clara, la asocia a patrones similares que conocemos. Los estudiosos comprobaron que la zona de la corteza cerebral temporal inferior se activaba de la misma forma cuando veíamos objetos con el efecto de una cara por la pareidolia, del mismo modo que si viésemos un rostro real. La pareidolia tuvo una función muy importante en el pasado, ayudarnos a reaccionar ante una amenaza. Imaginad a un hombre prehistórico descansando en su cueva. De pronto, distingue una sombra amenazante en la pared y se pone en guardia de inmediato. La sombra pasa, sólo era una nube. Pero si hubiese sido un depredador, esta alerta temprana le habría salvado la vida. En este sentido, este procesamiento rápido de los estímulos sirvió para reaccionar de manera inmediata. Hay investigadores que relacionan la pareidolia con el origen del arte. Los artistas de las pinturas rupestres aprovecharon ciertas formas que parecían animales, para mejorar sus detalles. Así mismo, tiene que ver con el animismo o la astrología. Adorar ciertos lugares, como las montañas, estarían implicados en este fenómeno del cerebro. Del mismo modo, la astrología nombra a las constelaciones por su parecido con objetos, animales o personas, como ocurre en el zodíaco. Sin embargo, no sólo consiste en reconocer caras al momento, sino en prevenir las intenciones de esos rostros. No olvidemos que se usa en el popular test de Rorschach para la evaluación psicológica. Por último, es un hecho contagioso. Cuando alguien ve un objeto y transmite que lo siente en forma de cara o cuerpo, el resto se lo empieza a imaginar de la misma manera.