KAROLINA OLSSON LA MUJER QUE DURMIÓ DURANTE 32 AÑOS
Sobre este episodio
KAROLINA OLSSON LA MUJER QUE DURMIÓ DURANTE 32 AÑOS Todos conocemos el popular cuento de la bella durmiente. Este extraño caso tiene semejanzas con el famoso relato. La familia Olsson vivía en Oknö, una isla al sureste de Suecia. El 18 de febrero de 1876 cambió su vida para siempre. Un vecino llevó a su casa en una tartana a su hija de catorce años, Karolina. Ella se había dado un golpe en la cabeza y sangraba bastante. Pensaron que se habría resbalado en el suelo helado. La madre le limpio la herida a su hija con un trapo empapado en agua caliente. Luego, la muchacha se sentó con sus padres y sus cuatro hermanos a comer sopa, arenque y pan. Los días siguientes transcurrieron con normalidad y la familia olvidó el incidente. Hasta la tarde del 22 de febrero. Carolina empezó a quejarse de un fuerte dolor de muelas. Sus padres creían que si te dolían los dientes se debía al maleficio de una bruja. Así que la mandaron a la cama…sin saber…que nunca más volverían a ver a su hija despierta. El padre de Karolina era pescador y no ganaba lo suficiente como para permitirse pagar a un médico. Por lo tanto, solo pudieron pedir consejo a la partera del pueblo y a sus amigos más allegados. La niña no se despertaba y, si no hacían algo, moriría por no comer. Su madre, con sumo cuidado, decidió alimentarla dándole dos vasos de leche azucarada al día. El tiempo pasaba sin cambios…los vecinos se ofrecieron a pagar entre todos la visita del médico. Sin embargo, este no fue capaz de despertarla. Ni zarandeándola, ni pinchándole con alfileres en el dorso de las manos…tampoco acercándole sales a la nariz. El galeno concluyó que estaba en coma…y le entregó a la señora Olsson un frasco de tónico para que la niña no se debilitara. Rechazó el pago de la visita y se marchó. Durante todo un año, el doctor estuvo visitando a la durmiente para comprobar su estado…todo seguía igual. Algo tenían que hacer. El galeno escribió al editor de la Revista Escandinava de Medicina, le describió este particular caso y le pidieron ayuda. La respuesta fue casi inmediata. Por casa de los Olsson desfilaron multitud de médicos. Asombrados, comprobaron que a la bella durmiente no le crecían ni el pelo ni las uñas de las manos ni de los pies. La familia les aseguró que, a veces, Carolina se incorporaba en la cama con los ojos cerrados. Y mascullaba oraciones que había aprendido en la escuela. Pero no despertaba. En 1892 la visitó Johan Emil, un cirujano. Le diagnosticó histeria y fue hospitalizada en la ciudad cercana de Oskarshamn, donde le aplicaron terapias electroconvulsivas. No obraron remedio alguno. Le dieron el alta el 2 de agosto con el diagnóstico de demencia paralítica, un trastorno neuropsiquiátrico grave asociado a la sífilis. Nadia sabía lo que le pasaba a Carolina…el caso es que ya llevaba 16 años dormida… Y no volvió a examinarla ningún otro médico. En 1904 moría su madre. Su padre era demasiado anciano para ocuparse de su hija, así que las vecinas y una criada la vigilaron y le dieron sus dos vasos de leche todos los días. Su hermano murió en 1907…Karolina empezó a llorar de forma histérica, pero siguió en su ‘supuesto’ coma. Finalmente, la noche del 3 de abril de 1908…tras 32 años y 42 días durmiendo, despertó. La sirvienta la encontró llorando y pataleando en el suelo. Más tarde, llegaron los dos hermanos, que todavía vivían. Karolina no los reconoció. Estaba muy delgada y pálida… Durante los primeros días, la luz le molestaba. Se encontraba débil y con dificultad para hablar…pero sí que podía leer y escribir. Además, recordaba todo lo que había aprendido antes de caer en los brazos de Morfeo. La noticia de que la bella durmiente había despertado corrió como la pólvora por medio mundo. Algunos periodistas acudieron a su casa para entrevistarla. Pese a tener 45 años, aparentaba veintipocos. A petición del Gobierno, sometieron a Karolina a una serie de pruebas psiquiátricas en Estocolmo. Los médicos dictaminaron que estaba en plena posesión de sus facultades mentales. Por supuesto, le preguntaron si podía recordar alguno de sus sueños, durante el tiempo que permaneció en coma. Algo a lo que Karolina se negó a responder. En 1912 un psiquiatra publicó un informe sobre la bella durmiente. Sospechó que había sufrido algún tipo de psicosis provocada por un evento traumático. Así que Karolina decidió escapar del mundo hasta ahora. La bella durmiente murió a los 88 años de un derrame cerebral, en 1950. Su caso sigue intrigando a muchos expertos.