WADE DAVIS Y EL POLVO ZOMBI
Sobre este episodio
WADE DAVIS Y EL POLVO ZOMBI 2 de mayo de 1962, Clairvius Narcisse moría en el hospital de Haití. Su fallecimiento fue provocado por una desnutrición, acompañada de fuertes dolores y problemas respiratorios. Los médicos del hospital certificaron su deceso. Una de sus hermanas, Angelina, identificó el cuerpo, y la otra, Marie Claire autentificó el certificado con su huella digital. La familia enterró a Clairvius en un pequeño cementerio. Sin embargo, 18 años después, en la primavera de 1980 se le vio en el mercado de su pueblo, semidesnudo y con la mirada perdida. Luego, se acercó a su hermana Angelina, se presentó como su hermano muerto y ella, claro, gritó horrorizada. Así describió los hechos la revista Time. Esta teoría se basa en la creencia en los zombis. En que algunos hechiceros haitianos tienen el poder de devolver la vida a gente enterrada. Los Zombis serían como unos vagabundos enfermos que no pueden recordar su pasado. En 1982, el suceso con Narcisse empujó al etnobotánico de la Universidad de Harvard, Wade Davis, a viajar a Haití. Donde se enteró de que existía una pócima, llamada coup de poudre, que inducía el estado Zombi. Se hizo con algunas muestras, las analizó y halló el ingrediente clave de su composición: La tetrodotoxina. Basta una dosis de menos de un miligramo de esta toxina nerviosa para acabar con la vida de un adulto. Sus efectos son bien conocidos en Japón, pues es producida por el hígado y los órganos reproductores del pez globo Fugu. Es uno de los platos culinarios más apreciados en el mundo nipón. Y solo lo pueden preparar los cocineros que tienen una licencia especial para cocinarlo. Los primeros síntomas de envenenamiento por esta sustancia aparecen entre 20 minutos a tres horas, después de haberlo consumido. Los labios y la lengua se entumecen, da dolor de cabeza, náuseas, diarrea, vómitos y dificultad para andar. Más tarde, se extiende la parálisis y aparece el dolor al respirar, las convulsiones, alteraciones cognitivas y la arritmia. La víctima puede permanecer lúcida hasta el momento de su muerte, que suele llegar desde la media hora hasta las ocho, después de haber ingerido la toxina. Davis publicó sus descubrimientos en el best seller: La serpiente y el arco iris. El director de películas de terror, Wes Craven filmó su versión del relato. La controversia surgió cuando muchos críticos afirmaron que el autor había exagerado sobre las propiedades químicas del coup de poudre. Tres años después, Davis volvió a la carga con su obra: Pasaje a la oscuridad. Esta vez, mucho más documentada y realista. En su punto de partida afirmaba que la zombificación es una forma de sanción social impuesta por ciertos colectivos, como las sociedades secretas Bizango. Es una forma de mantener el orden y el control de las comunidades locales. Por lo tanto demostró que no servía como vía para obtener esclavos en el campo. Un jornalero allí cobraba la mísera cantidad de 1 dólar al día. Tampoco lo veía como una forma de venganza hacia los enemigos de alguien. Dado que resulta mucho más fácil y menos costoso económicamente, eliminar a un adversario por los medios clásicos. De otro modo, habría que pagar a los hechiceros vudú, los Bokor, por sus pócimas. Por último, Davis asegura que la tetrodotoxina por sí sola no induce a un estado Zombi. La toxina es necesaria, sí, pero acompañada de todo el folclore vudú, para que funcione. En los barcos cargados de esclavos africanos que partieron hacia el nuevo continente se mezclaron diferentes religiones y mitologías de otros países. A todo esto se le sumo la obligación de practicar el catolicismo. Las creencias tradicionales, como el vudú, fueron prohibidas. Para no traicionar a sus dioses, sus adeptos realizaron una fusión entre sus creencias y los nuevos santos católicos. De estas mezclas surgieron el vudú de Haití, el de Puerto Rico, Cuba o Brasil.