LA ISLA DE LAS SERPIENTES QUEIMADA GRANDE
Sobre este episodio
LA ISLA DE LAS SERPIENTES QUEIMADA GRANDE La isla de Queimada Grande es un lugar paradisíaco situado a poco más de 30 km de la costa de Sao Paulo en Brasil. Sin embargo, detrás de su idílica apariencia, alberga a unos peligrosos inquilinos que mantienen la zona deshabitada. Por algo la conocen como: La isla de las cobras. A pesar de su pequeño tamaño, de 43 hectáreas, se ha convertido en el hogar de la especie ‘insularis’. Un tipo de víbora conocida como ‘cabeza de lanza dorada’ que destaca por su tamaño de hasta 70 cm. Su veneno provoca desde necrosis hasta insuficiencia renal. Esta especie endémica de la isla de Queimada está libre de depredadores naturales. Hay investigadores que aseguran que allí es fácil encontrarse con una serpiente por metro cuadrado. Un estudio del 2002 elaborado por ecólogos de la Universidad de Sao Paulo concluyó que en la isla hay unas 2.100 serpientes. Y calculan que la densidad es de 55 serpientes por hectárea. Por eso el gobierno Brasileño ha vetado las visitas. Desde la década de 1920 el faro de Queimada Grande está automatizado. Y sólo los miembros de la armada brasileña pueden acceder, de vez en cuando, para ponerlo a punto. Con todo, las autoridades brasileñas consideran que la isla es un Área Relevante de Interés Ecológico. Por desgracia, hay expediciones que se aventuran en sus intimidantes tierras con otras intenciones. Son los cazadores furtivos que buscan hacerse con ejemplares para venderlos por hasta 30.000 dólares en el mercado. El potente veneno de las serpientes también es muy valorado por la industria farmacéutica. En los últimos 12 años ha disminuido la población de serpientes y se sospecha que la caza ilegal ha tenido mucho que ver con esta merma. No sería la única causa, ya que la endogamia y las enfermedades también influyen en este descenso. La historia de esta concentración de serpientes comenzó hace unos 11.000 años. Cuando el nivel del mar subió lo suficiente como para aislar a Queimada Grande del continente. Entonces, las enormes serpientes que había se vieron libres de depredadores y se expandieron a sus anchas. Su peligroso veneno les ayudó a cazar a las aves migratorias que se acercaban a la isla. Hay una leyenda que cuenta que unos piratas soltaron a cientos de serpientes en esta isla para que protegieran sus tesoros. Sea cierto o no, mejor no nos arriesguemos a buscarlos. Sin duda, este lugar no es el mejor destino para unas vacaciones tranquilas.