LA VENTANA DE OVERTON
Sobre este episodio
LA VENTANA DE OVERTON Somos hijos de nuestro tiempo. Las ideas predominantes en cada época ejercen una fuerza similar a la atracción de un agujero negro. Joseph Overton fue vicepresidente del Centro Mackinack, un Think Tank que promueve ideas liberales. En 2003 murió en un accidente de avión. En su honor, sus compañeros le pusieron su nombre a un modelo político al que bautizaron como: La ventana de Overton. Consiste en una secuencia concreta de acciones con el fin de conseguir el resultado deseado. Incluso, algunos opinan que puede utilizarse para convertir en aceptable algo impensable. Sin embargo, con esta técnica se darían los pasos para que una idea fuese aceptada por la conciencia de masas y la ley. Veamos un ejemplo extremo, Primera etapa: de lo impensable a lo radical. El canibalismo sería la cuestión que se encuentra en el nivel más bajo de aceptación en la ventana de posibilidades de Overton. La sociedad lo considera un tema tabú. Para cambiar esa percepción, habría que comenzar con esta ingeniería social. Por ejemplo: trasladarlo a la esfera científica de una forma más suave. Unos científicos deciden celebrar un simposio etnológico sobre rituales exóticos de las tribus de Polinesia para obtener una visión del canibalismo. Y ya tendríamos un argumento de autoridad y otro exótico o étnico en el que ampararnos. Simultáneamente, se crearía un grupo radical de caníbales, que sería citado en numerosos medios de comunicación. Vamos avanzando, el tema tabú desaparece y el tema inaceptable entra en el debate social. Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable. El tema pasaría a ser relevante para los expertos. Y si alguien se niega a hablar de ello, será considerado un intolerante. En esta fase del proceso es cuando podemos buscar eufemismos para disociar la palabra de su significado. En vez de canibalismo, optar por antropofagia. Paralelamente se puede crear un antecedente de referencia que sea histórico, mitológico o…simplemente inventado. Lo más importante es que sea legitimado por la gente y sigamos dando pasos para su aceptación. Tercera fase: de lo aceptable a lo sensato. Aquí conviene promover ideas del tipo: el deseo de comer personas está genéticamente justificado. A veces se ha recurrido a esta posibilidad cuando no había otra salida. Es decir, hay que lograr que los indecisos sigan a la opinión pública mayoritaria. El objetivo sigue siendo el de polarizar el asunto, aquellos que ya no acepten la antropofagia serán vistos como inadaptados radicales. Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular. Los medios de comunicación, los líderes de los gobiernos y los famosos ya hablan, abiertamente, de este fenómeno. Y empieza a aparecer en películas, en las letras de las canciones populares y en los medios de comunicación. El concepto de antropofilia se crea para denominar a los que están en contra de esta nueva corriente tan asentada. Y se sigue promocionando las referencias a aquellos personajes históricos o hechos culturales en los que se practicó la antropofagia. Para la mayoría, ellos pasan de ser los monstruos a convertirse en las víctimas. La situación les obligó a tomar esa decisión. Y quinto paso: De lo popular a lo político. Llegados a este punto, hay que preparar una normativa nueva para legalizar el anterior concepto tabú. Los grupos de presión se consolidan en el poder y las encuestas muestran un amplio porcentaje favorable a la legalización. Y se produce la siguiente paradoja. La prohibición del derecho a comer personas está prohibida. En definitiva, la ventana de Overton puede extrapolarse a cualquier fenómeno. Y ha servido para difuminar los límites de lo que era moralmente cuestionable. El aborto, los vientres de alquiler, la eutanasia… Y en sentido contrario: la limitación del tabaco. Todos estos temas han pasado por la ventana de Overton.