EL BOOM DE LAS RAGE ROOMS LA DESTRUCTOTERAPIA
Sobre este episodio
EL BOOM DE LAS RAGE ROOMS LA DESTRUCTOTERAPIA A veces nos sentimos mal…la resaca de la pandemia, la precarización de los salarios, los alquileres imposibles, la inflación, la falta de tiempo o el estado de la política. Ante esto, podemos recurrir a los libros de autoayuda, a los aceites esenciales o a las velas con olor a lavanda…o a la destructoterapia. Meternos en una habitación y romper lo que podamos con un enorme martillo: monitores de ordenador, pantallas, teclados, mesas, sillas, platos y vasos. Todo. Existen empresas que se encargan de gestionar esta actividad, desde el espacio, los objetos a los participantes. Al principio, la gente entra algo cohibida pero luego se vienen arriba. Acuden a este tipo de escape porque lo han visto o leído en algún reportaje de Estados Unidos, afirman sus organizadores. Normalmente, se prepara para grupos de empresa, a partir de 15 personas. En el mercado anglosajón fueron bautizadas como rage rooms o salas de la rabia, pero la primera habitación para romper cosas nació en Tokio en el 2008. Sirvió para aliviar la angustia provocada por la crisis económica. Romper algo, puede ser liberador y nos ayuda a rebajar la ira acumulada. En 2016 proliferaron este tipo de espacios destructivos en Estados Unidos. Los motivos que llevaron a sus practicantes a visitar estos lugares son universales: dramas sentimentales, estrés y problemas familiares. En 2018 abría en Madrid ‘el hachazo’. El objetivo consistía en lanzar hachas a una diana mientras uno disfrutaba de una copa. Ahora son más populares los Escape Rooms. Volviendo a las salas de la ira, están se suelen anunciar con un lenguaje terapéutico. Como una alternativa eficaz para gestionar emociones difíciles como la ira, la rabia o la frustración. Es decir, aquellas emociones que se activan cuando nos sentimos amenazados, sometidos o abusados. Por otro lado, algunos especialistas en salud consideran que es perverso ofrecer esta opción para descargar la ira como objeto de consumo. La rabia, la ira o el miedo son emociones primarias que activan la parte primitiva del cerebro y nos invitan a actuar sin pensar, desde la agresividad. Los especialistas contrarios a estos lugares proponen como alternativa ponerle palabras a lo que nos sucede, identificar lo que nos pone en ese estado y buscar planes de acción sanos. Encontrar otras actividades de Team Building para empresas, practicar la atención plena o realizar actividades al aire libre, en contacto con la naturaleza, en las que soltemos adrenalina… Lo cierto es que las Rage Rooms no han triunfado en España.