Arte, especulación y NFTS
Sobre este episodio
Arte especulación y NFTS El mundo del arte parece inclinarse en crear obras digitales y venderlas de forma descentralizada, en formatos como el NFT o en entornos como el metaverso. Los entusiastas de estas nuevas formas de arte dicen que es una revolución mientras que sus críticos, que es una mera especulación. Los prejuicios podrían llevarnos a pensar que el arte tradicional y el digital están enfrentados, pero parece que no es así. Según un informe de The Art Market de 2022, hace tiempo que las galerías físicas dejaron ser el principal medio de búsqueda de los coleccionistas de arte. Ahora, el 44 por cien, prefiere internet. Incluso, el 31 por cien recurre a Instagram para buscar obras. La mayoría de estos compradores asegura que la entrada de la tecnología en el mundo del arte ayuda a mejorar la transparencia, la trazabilidad y la confianza de sus compras. El arte siempre ha sido y será una expresión de su tiempo. La tecnología es una herramienta más para el artista, un medio para expresar lo que quiera comunicar a la sociedad. Actualmente se puede adquirir prácticamente de todo. Desde cuadros, fotografías, ilustraciones o esculturas en el plano físico hasta obras en el metaverso en formato digital. Los NFTs son la clave del éxito para que una obra conserve su sello de autenticidad en el mundo virtual. Los Tokens no fungibles están respaldados por la trazabilidad del blockchain, lo que asegura su exclusividad. Es decir, antes era un experto en arte quien aseguraba la autenticidad y la firma de un cuadro y ahora lo hace la red blockchain. La compra de NFTs ha pasado a convertirse en la tercera categoría más demandada en el arte. Donde vemos varios pelotazos artísticos, como los de Beeple, que vendió su obra: Los primeros 5000 días, por 69 millones de dólares. Sus obras incluyen reminiscencia del arte pop que se han vuelto icónicas. Donde cabe un Michael Jackson embarazado, un Mickey Mouse con pinta desagradable o un Buzz Lightyear dando un beso. Otra tendencia al alza en el mundo del arte es que las ventas secundarias superan en negocio a las primarias. Lo que significa que si un artista vende su obra de primera mano, gana menos dinero que otro que la compra y la revende después. Estos números nos hacen sospechar del carácter especulativo de los NFTs. Donde parece haber una carrera en la que casi nadie los compra por su mera posesión, sino por el rédito que esperan sacarle en la segunda venta. En realidad, tanto el precio del arte digital como el analógico, depende de la oferta y la demanda de cada artista. El mercado de los NFTs generó cerca de 11.000 millones de dólares en 2021 siendo superado por el arte físico que produjo 65.000. Además, parece que el 33 por cien de las grandes fortunas que invierten en NFTs lo hace también en arte tradicional. Y también esperan obtener más dinero con las ventas secundarias de sus obras. Por ejemplo: la pintura ‘niña con globo’ de Banksy se vendió por 1,3 millones de dólares en una subasta. Sin embargo, el artista había programado que, una vez vendida, su obra se autotriturase. Y, una vez destruida, su pintura acabó siendo revendida por 25,4 millones de euros. La tendencia es que las diferencias entre invertir en arte tradicional o hacerlo en NFTs se van estrechando cada vez más. En 2019, la Agencia Tributaria hizo público que el 41 por cien de los bienes de lujo de las grandes fortunas españolas eran obras de arte. Lo cierto es que los NFTs no han democratizado la inversión en arte. Según un estudio publicado en Nature, el 10 por ciento de los inversores en NFTs han operado con el 97 por cien de los activos disponibles y han acumulado el 85 por cien de las operaciones. Al final, el arte sigue concentrado en unas pocas manos. En resumen, este mercado sigue envuelto en un aura de volatilidad y especulación. Y las condiciones en las que opera el arte tradicional y el digital, salvando las distancias, tienen más puntos en común que diferentes.