LA OCIOFOBIA EL TEMOR AL TIEMPO LIBRE
Sobre este episodio
LA OCIOFOBIA EL TEMOR AL TIEMPO LIBRE • Ojear el horizonte mientras baten las olas del mar. • Perder la mirada entre las altas montañas. • Son actividades, en teoría placenteras, pero que llegan a estresar a ciertas personas. • La ociofobia sería el temor a estar desocupado. • Hay gente que prefiere estar todo el día realizando cosas. • Incluso, les es más difícil no hacer nada que tener la agenda ocupada. • Así que bastantes llegan al final del verano con más estrés del que tenían. • Con la inercia que llevamos, es difícil frenar, parar y no hacer nada. • En esos momentos de asueto les surge un sentimiento: el de la culpa. • Culpa por no ser útiles, por no resultar productivos… • Hay gente que cuando hace turismo se dedica a rellenar el tiempo con diferentes actividades. • En lugar de llenar la agenda de reuniones, las sustituyen por actividades, en apariencia, divertidas. • Aunque, si no descansamos de verdad, pueden ser agotadoras. • Realmente, hace falta tiempo para disfrutar de una puesta de sol, una charla en una sobremesa o simplemente sentarse a la sombra. • Saber no hacer nada puede ser un signo de salud mental. • Sin embargo, nos olvidamos que también son útiles, saludables y necesarios los instantes de pausa, serenidad, contemplación y…hasta de aburrimiento. • El hecho de que un pensamiento nos llegue a la mente no es una orden. • Nos solemos identificar con esa voz de la cabeza, su palabra va a misa. • Hay un aumento en los casos de empresarios de éxito que se ejercitan con la meditación y el mindfulness. • En un sentido evolutivo, el cerebro humano no entiende que se pueda estar 30 días sin hacer nada, sin tener que cultivar o salir a cazar. • Por eso, para revertir esa situación y calmar la actividad mental es necesario entrenar la mente. • Esa necesidad de estar continuamente haciendo algo es un mal de nuestra sociedad. • En los pueblos cazadores-recolectores del Amazonas trabajan muy poco, una hora al día. • Donde obtienen lo suficiente para su sustento. • El resto del tiempo lo dedican al ocio. • Visitan otros pueblos, están con los niños, hacen trabajos manuales o pasan el rato charlando. • Los entendidos recomiendan aprovechar el tiempo de vacaciones para ralentizar el paso. • Y hacer las actividades cotidianas a un tercio de la velocidad normal. • De esta manera alcanzaremos una especie de sosiego y bienestar. • Otros parece que vivan para mostrar. • Las redes sociales han permitido estar pendientes de lo que se considera socialmente exitoso, de la mirada de los otros, del like. • Pendientes, incluso, de dónde nos fotografiaremos para las redes. • Si vivimos las vacaciones, a expensas de las miradas ajenas, no disfrutaremos de lo que nos apetece. • La firma de seguridad, Kaspersky, publicó un informe sobre la influencia de la tecnología en la vida de los españoles. • Y recoge que el 20% de los encuestados admitía sentir envidia o tristeza al observar la aparente perfección en las publicaciones de los demás. • En conclusión, es mejor dejar atrás la ociofobia y aprender a desconectar de verdad.