The Mindset el grupo de multimillonarios que quieren escapar de la tierra en el apocalipsis
Sobre este episodio
The Mindset el grupo de multimillonarios que quieren escapar de la tierra en el apocalipsis Douglas Rushkoff es un escritor, divulgador y filósofo tecnooptimista. Su preocupación ante el apocalipsis se centra más en los grandes dilemas morales que en la tecnología de la que dispongamos. Es una de las personas más influyentes a la hora de plantear futuros distópicos. Toda su vida ha reflexionado sobre las estructuras de poder. Y de como la alta tecnología podría hacer de este mundo un lugar más justo. Aunque, en los tiempos que corren, parece que son los algoritmos los que se encargan de maximizar el beneficio de los inversores en el área de las finanzas. Douglas parece tomarse en serio la llegada de un final inminente. Ya sea por un apocalipsis nuclear, climático, biológico, por guerras o debido al descontento social. Un buen día recibió una invitación de un selecto grupo de multimillonarios. Él los bautizó como ‘The Mindset’. En español, se traduciría como: La mentalidad, la actitud. Es un concepto que recuerda, curiosamente, al de Jetset. Una limusina esperaba a Douglas, según aterrizó en un aeropuerto situado en un país desértico. El chófer aparcó en una zona recóndita, donde no había una sola alma a cientos de km a la redonda. Después de esperar durante tres horas, un jet privado descendió hasta allí para recogerla. Al día siguiente, dos hombres le condujeron a una sala de reuniones que, seguramente, estaba bajo tierra. Allí le aguardaban cinco multimillonarios, que presumían de estar en lo alto de la pirámide social mundial. Como hemos visto, Douglas es partidario de pensar en el bien común antes que de dominar al mayor número de personas en el futuro. Nuestro protagonista acuñó la palabra ‘prepper’ para aludir a este grupo de catastrofistas, durante la pandemia. Aquellas, cuya obsesión por el apocalipsis, les hace vivir en un estado de alerta constante. Sólo que en vez de arrasar con todo el papel higiénico del supermercado, pueden crear búnkeres privados bajo tierra. Los cinco mega poderosos que le habían reunido parecían concentrarse en los detalles, que el dinero no podía comprar. Por ejemplo: cómo mantener la autoridad sobre mis guardias en el momento del acto final. Vamos, que los cinco superricos pensaban que se quedarían solos en el armagedon. Y ya habían propuesto algunas soluciones ante este problema. Desde usar cerraduras con contraseñas especiales en sus almacenes de alimentos. O hacer que sus guardias llevaran collares disciplinarios, para que velasen por su supervivencia, a la fuerza. Incluso, hasta fabricar robots para que les ayudasen. El caso es que se habían dado cuenta de que la voluntad humana y el instinto no se podían comprar en caso de emergencia. Douglas les aconsejó que, en lugar de invertir en armas, les tratasen como si fuesen sus amigos. Es decir, que invirtiesen en cultivar mejores relaciones personales. Sin embargo, para los cinco privilegiados, la tecnología sólo iba de una cosa: escapar del resto de nosotros. Eso sí, siendo conscientes del problema que ellos habían ayudado a crear. Por ejemplo: los problemas medioambientales y sociales generados por la industria capitalista que extrae minerales en los países desarrollados. Como es el caso de las minas de coltán en África, para fabricar móviles de última generación. Ahora se enfrentaban a esa paradoja: huir del desastre, que ellos mismos habían originado. Douglas se dio cuenta de que estos hombres, realmente eran los perdedores en este juego. Era como si quisieran construir un automóvil lo bastante rápido como para escapar de su propia velocidad. Algunos describen esta mentalidad como un largoplacismo radical. Un ‘mindset’ que les hace pensar más en misiones a Marte, en el futuro de la Inteligencia artificial o en el metaverso. En vez de preocuparse por resolver los problemas actuales: como la desigualdad o la pobreza. No todos los ultra ricos tienen esa perspectiva, afortunadamente. Un antiguo representan diplomático estadounidense le habló a Douglas de desarrollar una red de comunidades agrícolas secretas. Serían autosuficientes y custodiadas por Navy Seals, armados hasta los dientes. De manera que, actualmente, ya planificaban esas granjas-refugio secretas en el subsuelo estadounidense. Otro peligro que inquietaba a los cinco interesados era encontrarse con multitudes desesperadas, llamando a la puerta de sus búnkeres. Y que se organizaran para tomarlos a la fuerza. En definitiva, un desastre o una guerra, sea del tipo que sea, saca lo mejor y lo peor de nosotros. Como pudimos comprobar durante la pandemia. Y también que los comportamientos egoístas con conducen a nada bueno. A pesar de que los cinco cuentan con una gran ventaja en su carrera por la supervivencia, se dieron cuenta de que solos, no son nada. Primero, hay que tejer alianzas basadas en la amistad y en la cooperación para convivir. Y luego, en último término, para sobrevivir. Douglas les dijo que lo mejor de todo era seguir esta estrategia para evitar ese colapso. Al final, el que sabe tejer auténticas alianzas y pensar en el bien común…es el auténtico ganador en el juego de la supervivencia.